Friday, December 10, 2004

elefantes, voyeurismo y enanos pintados de negro


21 de marzo. toda persecución implica una búsqueda de sí mismo. cuando el perseguidor llega a destruir al perseguido, no hace otra cosa que confesar a gritos su absoluta impotencia, su soledad, su miedo y lo que es más grave y tal vez síntesis de todo lo anterior, su absoluto desencuentro consigo mismo. el perseguido, triunfante, se lleva a la tumba el secreto de ambos. en la película de tarzán que he mencionado en líneas anteriores, los pigmeos en realidad eran enanos pintados de negro. tuvieron que pasar casi treinta años para que me diera cuenta. también advertí que ciertos paisajes africanos eran sólo telones pintados, que hasta se movían un poco como si en el set soplara una suave brisa.

en cierta forma el voyeurismo implica persecución. pero adviértase la sutil diferencia entre atisbar semioculto tras la ventana de un bar a la mujer que espera el ómnibus y se levanta un poco la falda para arreglarse una media, y soltar una manada de elefantes furiosos contra una aldea de pigmeos. quien no advierta la sutil diferencia, que recuerde que toda persecución implica una búsqueda de sí mismo. mi oficio entonces, no sólo es más inocente, sino sobre todo más eficaz. ahora pienso en los laboratorios y en la vivisección, a los perros a los que les cortan las cuerdas vocales en lugar de anestesiarlos. pienso en la larga búsqueda del electrón, a costos millonarios, para encontrar que no existe. cuando sólo hacía falta un poco de confianza en sí mismos. pienso también que mi propio dolor ha sido inútil. ¿no era mejor pintar enanos de negro?. he allí un bello oficio, actualmente en franca decadencia.

(más de "apuntes de un voyeur melancólico" de mario levrero)

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