Saturday, January 02, 2016

Sunday, November 24, 2013

Friday, September 13, 2013

charlitas abajo de un cuadro que tiene a hitler y al espiritu santo y la leyenda ES LEBE DEUSTCHLAND!

-¿Esta mina que me decís es la terrible bestia esa que estaba con vos el otro día en la parrilla de Rafael Nuñez?
-No, no. Eso es otra cosa.
-Ah, porque yo la conozco a esa chica. La conocí hace tres años. Es puta. O era.
-Qué amable de tu parte contármelo.
-¿Vos ahí vas de novio o pagás?
-Que te importa, loco.
-Vos perdoname. No me quiero meter. Es que esa chica me da una gran curiosidad. Voy de nuevo con más respeto: yo tenía un primo que era parapléjico y esta mina medio que laburaba onda de puta en este rubro de gente que estaba medio mal. Iba siempre a la casa pero yo lo llevé unas veces en el auto. Lo dejaba en.. ¿sigue en el departamento de Maipú?
-No sé.
-Lo dejaba una o dos horitas y lo pasaba a buscar. Total que te ví con ella y dije le tengo que preguntar.
-…
-Porque me la quise cojer. No me porté mal, le ofrecí guita, bien. Pero ella me dijo que trabajaba sólo con enfermos.
-Eso porque sos policía. Los seres humanos sienten repulsión hacia la viscosidad de la entidad policial.
-Ella no sabía que soy policía. Y no le dije. Y si sabía, yo creo que aumentaban las posibilidades. En fin. Y por eso quería saber si vos pagabas ahí, o estabas de novio.
-Estoy un poco de novio.
-Ok. Perdón. Si me decías desde el comienzo no te preguntaba.
-…

-Y, che. Tampoco soy TAN policía. Si fuera policía de en serio me la culeaba y listo.

Wednesday, July 10, 2013

"-Si el tigre se come al venado, o el venado escapa y es el tigre quien muere de hambre, el mundo sigue girando, metido adentro de un universo que también gira enloquecido. Incluso en el improbable caso de que el venado se coma al tigre, eso no altera casi de ninguna manera el orden de la cosa.

-Para el tigre y el venado,el resultado es importante.

-Ha ha, sí. Y para nadie más."

(a. de melli, fragmentos descartados del guión de "primas peteras de asunción", comedia familiar de la productora paraguaya de cine general alfredo stroessner, 1981)

Wednesday, June 05, 2013

-No son parásitos. Son habitantes. ¿Ha revisado sus heces?(pausa, le responden) Revíselas. Va a encontrar pequeños vermes, gusanillos.

El ingeniero lobachevsky habla por teléfono. Tiene una mano en el bolsillo de su pantalón de corderoy, y mira al techo. El Hombre Lobo sacude la cabeza visiblemente asqueado. Está hojeando el diario pero no puede evitar escuchar la conversacion.

-Ach…se porta como remilgado usted. –dice el ingeniero Lobachevsky, disconforme.-No es necesario que lo haga. Le voy a mandar unas gotas. Anote: ochenta gotas en un vaso de agua. Cuatro veces por día durante cuatro días. Los dos primeros días no se va a sentir nada bien. Que no coma nada. Puede llegar a sentir a las criaturas moverse adentro suyo. No les va a gustar nada el procedimiento. Y si le impresiona mirar ahora, por ningún motivo lo haga durante el tiempo que esté tomando las gotas. Luego irá mejorando, recomiendo una semana a cítricos, arroz hervido y agua mineral. Después de cada deposición, arroje kerosene por el inodoro. Por lo demás, no es nada serio.

Cuelga el teléfono y vuelve a la mesa, disgustado.

-Que sarta de patanes desagradables… estoy cansado de esta gente.

Corta una gruesa rebanada de carne ahumada, la mete al medio de un trozo de pan y muerde la mitad del bocadillo.

-La gente es horrenda, pero se pone peor.-dice, masticando.


[...]

Media hora más tarde, el Hombre Lobo sale de la casa del ingeniero Lobachevsky y sube a su camioneta. Pone el gotero en un bolsillo de plástico en la puerta del acompañante y conduce primero por la autopista y después entra a la ciudad por los barrios. La noche es fresca a su manera y es muy agradable conducir. A medida que se va acercando al centro, algunas calles están cortadas, y por otras se mueven grupos de gente que caminan lento, como animales antiguos en una emigración. Muchas de las calles están a oscuras y los faros de la camioneta recorren la manada: las personas salen un instante de las tinieblas, pasan al costado del auto y se pierden nuevamente en la oscuridad.

Saturday, May 18, 2013

y cada la noche la memoria en el jardín zumba como un motorcito: en el día no lo puedes oír


 

El ingeniero Lobachevsky tiembla como movido por un incipiente Parkinson. Está mirando las fotos del caballo muerto. Se detiene un rato en cada una estudiándola atentamente, con el ceño fruncido. Cada tanto arquea las cejas, niega con la cabeza, carraspea. Son catorce fotos de buena calidad. Los primeros planos están bien iluminados por el flash, pero las tomas más generales del caballo muerto, mutilado y en pie en la oscuridad de la noche, adquieren un carácter fantasmagórico. Las repasa dos veces, y se las devuelve al Hombre Lobo. Cuando habla, su voz parece arena cemento y grava moviéndose en una mezcladora de hormigón.

-Esto es la obra de un sádico.No hay nada extraño en este pobre animal salvo, claro, la mente perturbada del hombre que le hizo eso.

El Hombre Lobo pone las fotos en un sobre y las guarda en un bolsillo lateral de la bermuda.

-Yo ví un par de cosas medio raras.
-Las cosas que vio no estaban ahí. Su amigo se las estaba mostrando. El amigo de Cherasny.
-¿El dueño del campo?
-Sí. Y yo consideraría muy poco probable que esa persona fuera dueña del lugar.

La biblioteca del ingeniero Lovachevski es profusa. Y confusa, también. Libros de Cálculo y Análisis Matemático (Georg Cantor, Leibnitz, Weierstrass, otros). Historia natural, física, termodinámica, música (un diccionario Grove de lomos azules, por ejemplo) y  en mucha mayor proporción, libros esotéricos: H. S. Olcott, Savitri Devi, Mme Blavatsky, El tratado de los siete rayos y el tratado sobre la Magia Blanca de Alice Bailey, Gurdjieff, Dwaj Kuhl, Oupenski.  Muchos otros, encuadernados en color violeta sin nombre en el lomo. No parece haber ninguna cosa publicada más allá de 1950. El mueble ocupa dos paredes, y libros comparten lugar con estantes llenos de discos de vinilo, todos embolsados individualmente en sobres de celofán transparente. También muchos discos compactos ordenados con el mismo metódico cuidado: muchos de la serie Deustche Gramophone, Alvan Berg, Lighetti, también jazz moderno (Archie Shepp,  Coltrane, Art Ensemble of Chicago, Sun Ra). En el living hay aire acondicionado, puesto al máximo. Lobachevsky se mueve cómodamente, vestido con un pantalón de corderoy, camisa y cardigan color azul marino.  Con bermuda y remera de The Clash, el Hombre Lobo está un poco encogido por el frío. A su lado, un golden retriever viejo y gordo cada tanto empuja la cabeza contra la mano para pedir caricias, o le hunde alegre y confianzudo el hocico entre las piernas.

-Cherasny es la persona con menos curiosidad que conozco. Toda la gente está esperando que pase algo. Cherasny no. Sin embargo, anda por acá y tiene sintonía con algunos… ach…geistesgestört… especialmente peligrosos.

Lobachevsky prende una pipa de caña larga con un encendedor de alta temperatura, le da cuatro o cinco profundas chupadas (el humo es denso, blanco, sin olor). Tose un poco.

-En fin. Diviertase si está aburrido. Pero acuérdese de que no es sólo usted que mira a la cosa. La cosa tambien lo mira a usted.

El perro se acerca a una de las cortinas y la empieza a arañar. Lobachevsky  se acerca, corre la cortina y una hoja de vidrio. El perro sale corriendo a un jardín grande y relativamente descuidado pero muy agradable de ver, una cosa semi salvaje. Salen ellos también. Afuera hace mucho calor. Son las siete de la tarde, hay todavía sol pero el cielo está entre rojo y violeta. Hay muchos mosquitos. El perro hace un recorrido para mear diferentes sitios del patio, alejándose al fondo para cagar detrás de unos bananos y volver dando alegres saltos.

-Los bananos son un regalo de Venus.- dice Lobachevsky.- Los bananos y las abejas. Fueron traídos por visitantes de Venus. Me gusta mirarlos y pensar en cómo serán los bananos verdaderos.
-Cómo verdaderos.
-Quiero decir, supongo que en Venus los bananos deben ser distintos. Aunque la carga genética sea la misma, el entorno es en extremo diferente. Presión, composición química de la atmósfera, todo muy distinto.

El Hombre Lobo mastica la información.

-Y las abejas. ¿Abejas no tiene?
-No. Es mucho lío. Pero con los bananos es más fácil. Están ahí, nomás. Quietos, relativamente.

El Hombre Lobo se mata un par de mosquitos que empiezan a picarle las pantorrillas. Lobachevsky llama al perro palmeándose un muslo, y vuelven a entrar al living. El ingeniero va hacia una mesa ratona y abre un cajón. Saca una carpeta y se la alcanza al Hombre Lobo.  Adentro hay dos cartulinas tamaño A4, blancas, troqueladas en pequeños cuadraditos de 3x3 mm aproximadamente. Como única identificación, están impresas con pequeñas runas Sieg en gris muy claro , dispuestas en diagonal y a intervalos regulares.

-Acá sobre el escritorio hay medio cuarto, por si quiere probar. El cartón casi no tiene tinta, para que no haga mal.

El Hombre Lobo lo mete en su boca. Casi inmediatamente frunce el ceño y arruga el gesto.

-A la mierda.
-Vió que no le miento.-sonríe Lobachevsky.- Se abre adentro de la boca como un organismo invasor.

La voz del ingeniero sigue sonando como arena cemento y grava, pero ahora es una mezcla que cae al piso y se desparrama.

Monday, May 13, 2013

yo medio que capaz estoy yendo hacia alguna clase de hm desastre



1/

"nuestra vida pasó hacia allí como un rumor" (escrito en la tumba de karl maria wiligut)


2/

En la televisión, la mujer del presidente invita a una exposición de pesebres navideños. Se pasea como una momia entre las representaciones del Nacimiento, las señala con ademanes de marioneta y una dicción atravesada.

-Ese edificio es un atardecer existencial…- dice el Hombre Lobo. Está tirado en la cama con la cabeza apoyada entre las dos enormes tetas de Andrea. Están desnudos y tapados con una sábana. Andrea con una mano le acaricia maternalmente la cabeza y con la otra cambia canales en la televisión. El Hombre Lobo está abrazado al cuerpo de Andrea, y cada tanto es recorrido por livianos pero veloces temblores musculares.

- Yo a este viejo un día lo vi tratar de entrar a una tintorería que hay ahí en mi barrio... lamenté no tener la cámara de fotos. Me tuve que parar a verlo: la tintorería tenía al medio una puerta de vidrio para empujar, y después a cada lado dos vitrinas igual de altas. Bueno, este viejo apoyó el bastón en una de las vitrinas, y empezó a tantear dónde estaba la puerta. Como era todo transparente, y el tipo no veía casi nada, estuvo un rato largo tanteando y probando, hasta que encontró el lugar para empujar la puerta. Yo pensaba “cómo le cuesta todo a este hombre, ¿por qué sale?”. Vos veías que ahí el mundo se le difuminaba, se le ponía misterioso… que terrible. Era como no solo que el mundo se le ponía borroso a él, si no que él, ya, estaba borroso para el mundo. Como que entre los dos la cosa empezaba a no estar.-El Hombre Lobo tiembla de nuevo. –Yo pensé “como la pelea éste viejo, como insiste en quedarse”.

-Capaz se cansó. Sos muy sensible, amor-dice Andrea, y le da un beso en la frente. -Y por qué se tiró.

-No sé. No averigüé. Lo mismo que todo el mundo, supongo. Pero vos entendés lo que digo,¿no?

Los músculos del Hombre Lobo tiemblan suavemente.

-Pobrecito- dice Andrea, sin dejar de mirar la televisión.- Pobrecito este chico que se hace tantos problemas…-Le acomoda las tetas en la cara y le deja frente a la boca un pezón gordo y rosado.

-Tomá, amor. No sufras.

-No sufro. -El Hombre Lobo le da un beso largo al pezón. Lo mira fijo y lo vuelve a chupar.

-Estas tetas…- dice, agarrando fuerte.- Estas tetas… dadoras de vida… dadoras de vida…

Andrea deja de cambiar cuando llega al canal de novelas mexicanas.  El Hombre Lobo vuelve a meter la cara entre las tetas de Andrea así que deja de ver, pero escucha. Es el “caso de la vida real” de una mujer con endometriosis. Debido a su enfermedad, sufre la violencia de su marido, insatisfecho sexualmente. Él le pega y le grita cosas como “No sirves como hembra, y hueles mal”.

-¿Es necesario que estemos viendo esto?- gruñe el Hombre Lobo.

-Vos no estás viendo. –le dice Andrea. Le acaricia la cabeza y le da un beso en la frente.- Dormite.


3/

en 1972, el inmovilista paraguayo a. de melli consiguió un contrato del ministerio de educación de haití, para guionar películas didácticas. de melli, que seguía preso en el penal de pedro juan caballero, se abocó a esta tarea más como un ejercicio de evasión mental que como una manera de ganar dinero. los guiones eran escritos con birome y letra muy chiquita, en papeles de bolsas de harina, que de melli canjeaba en la cocina del penal por cigarrillos americanos que le enviaba robert oppenheimer. los papeles salían ocultos en un tubo disimulado en el recto de algunas visitas, llegaban a la embajada de haití en asunción y de allí a port-au-prince en vuelo directo vía valija diplomática.

si bien el gobierno de haití pagó hasta el último de los 35 dólares convenidos, no utilizó prácticamente nada del material enviado por de melli, por considerarlo "reñido con casi cualquier concepto de educación".

(fuente: "the steel jelly", anthony burguess, penguin books 1967)


4/

musiquita, miho hatori walking city "mi padre es inspector de mensajes de insectos..."