Thursday, March 03, 2005

degollar a dos mil hombres toma su tiempo

gran parte de mi rengo enciclopedismo (e´cir, conocimientos livianos e inútiles sobre un amplio abanico de cosas, a los cuales nunca les sacaré un mango) se lo debo a mi costumbre de ir a cagar con una revista bajo el brazo. hoy por ejemplo me entero de lo siguiente:
camerone (méxico), 30 de abril de 1863: sesenta hombres de la legión extranjera francesa, contratados como mercenarios por el emperador maximiliano, custodiaban un cargamento de oro en un viaje de veracruz a puebla. estos escasos hombres, bajo el mando del capitán danjou (manco, veterano de la guerra de crimea), se toparon con una columna de dos mil rebeldes. luchando, se las arreglaron para abrirse camino hasta una casa de campo abandonada. allí resistieron durante casi doce horas hasta que quedaban cinco legionarios en pie. estos cinco legionarios cargaron contra esa columna de dos mil hombres. de los cinco, sobrevivieron tres.
todos los años, el 30 de abril los legionarios se reúnen en reconocimiento al valor extraordinario de estos hombres. se recuerda el desarrollo de esas doce horas de batalla (subrayo: sesenta hombres contra dos mil). en aubagne, cuartel central de la legión extranjera, se hace desfilar con gran solemnidad ante la formación, la mano de madera del capitán danjou. todos los legionarios se cuadran ante ella.

lo de camerone me hace acordar de otro ataque romántico, durante la “rebelión de las coletas” en kumamoto (1800 y algo). doscientos samurais armados únicamente con katanas atacan un cuartel del ejército regular japonés donde duermen más de dos mil soldados. el polvorín del cuartel está cerrado herméticamente y las bayonetas son un arma francamente inferior frente a las katanas. el combate se desarrolla con lentitud “entre otras cosas, porque degollar a dos mil hombres toma su tiempo”, dice ejerciendo un macabro sentido del humor el tipo que relata la cosa donde la leí. finalmente, alguien consigue entrar al arsenal del cuartel y con armas de fuego... bueno, la cosa ya cambia: los samurais prueban en sus entrañas las mieles del progreso. hay una crónica muy interesante de los suicidios de aquellos que lograron huir, algún día voy a buscar el libro y voy a poner algo más completo sobre el tema.

no sé a donde quiero ir con esto. bueno, tampoco tengo que ir a ningún lado, no sé por qué me preocupo.

hoy tuve terapia, una sesión más bien chotona. ahora estoy escribiendo esta pelotudez y escuchando “dandy in the underworld” de t. rex. hace dos semanas y pico que no fumo porro. los ansiolíticos (clonazepam) se han revelado como una cosa completamente inútil, la gente que aguanta tomando eso son asquerosos aficionados. estoy huérfano frente al mundo. pero quién no.

desde méxico, la amiga juanita asesina preguntaba por mi novela. hace una semana que no escribo nada, ya dije: me siento frente a la máquina y la miro como si fuera de ella la culpa. estoy haciendo otras cosas: arreglando mi ex casa para alquilarla, tomando exámenes de ingreso a la facultad (pobres pibes, uno me preguntó que quería decir “incidencia”), preparando un programa de radio, haciendo los trámites para empezar un posgrado (entre otras cosas tramitando mi título de ingeniero, cosa que no hice desde que rendí la última materia, hace ya un tiempito laaaaargo) y empezando a leer documentos para una consultora en calidad que me puede llegar a tirar trabajo por afuera de la facultad, porque a fin de año me quiero ir a algún lado donde no sepa el idioma que se habla (así tengo una justificación para no entender nada). el buen momento más próximo llegará, si todo sale bien, a fines de diciembre, cuando prenda el primer caño de la temporada.

ahora se me ocurre: capaz que yo entiendo DEMASIADO, lo suficiente para estar desconcertado ante cómo se las arreglan los demás para vivir alegremente y como si nada. vivir es algo muy raro, no sé cuál es el negocio. vendrán tiempos mejores, digo dando livianamente por sentada la existencia de conceptos tan extravagantes como los de “tiempo”, “mejoría”, “futuro”. en fin.
debajo de esto va parte del mamotreto por el que preguntaba la amiga juanita.
Los primeros dos días no pudo dormir. Estaba poseído por una confusión cuántica de sensaciones desagradables. Algunas eran razonables: la incomodidad ante la ajeno de la casa y su deprimente contenido, el rechazo a la ominosa suciedad, la extrañeza ante la repentina falta de rutina y obligaciones. Otras no podían ser descriptas. Sentía anímicamente el malestar que se tiene ante la primera gripe al comenzar el otoño, esa coexistencia febril entre frío y calor.
No terminaba de acomodarse a la idea de que ESTABA ahí. Lo asqueaba sentarse en esas sillas cubiertas de polvo, o tocar siquiera cualquier cosa, porque todo estaba impregnado de esa mugre pegajosa y maligna, así que pasó muchas horas deambulando circularmente, como un autito chocador averiado por los atiborrados cuartos de la casa, observando sin detener la vista en nada en particular. Cada tanto, para descansar, iba al patio y se sentaba en una piedra. No había en la casa nada comestible y no tenía ganas de salir a comprar. Las pocas veces que tomó agua lo hizo directamente de la canilla del patio. Al cabo de esos dos primeros días insomnes, venció la repulsión y se acostó en el sofá. Durmió profundamente durante seis horas y media. Tuvo una sucesión de sueños pastosos y repetitivos en los que se escapaba de un corral y era acribillado a escopetazos en una vereda, frente a una casa desde la que alguien, oculto, lo miraba. La situación en sí (su asesinato) no tenía nada de angustiante, estaba teñida de una sensación casi religiosa de que “así debía ser”. Contemplaba las pequeñas explosiones de su piel y percibía el efecto particular de cada perdigonada perforando la carne y astillando los huesos. Lo inquietante era que si bien cambiaban las veredas, las casas y la apariencia de sus ejecutores, la persona que lo miraba oculta era siempre la misma. Cuando se despertó no se acordaba de nada, pero tenía la sensación no racionalizada de que algo, en algún lado, lo acechaba. Aparte de eso, se sentía etéreo, flotante.

Caminó como un fantasma hasta la estación de servicio y se metió en el bar. En veinte minutos tomó cuatro tazas de café con leche y comió tres alfajores de maizena. Después leyó el diario entero, sección por sección, nota por nota, en metódico orden, de atrás para adelante. Cuando terminó se quedó mirando el movimiento de los autos que entraban y salían. El tiempo que tenía por delante le parecía infinito y ajeno.
Volvió a la casa cuando terminaba de anochecer. Primero se sentó un rato en silencio y con las luces apagadas. Después prendió la luz del living y volvió a la pecera donde descansaban los dos extraños cadáveres resecos. Podían ser lagartijas. O pequeños lagartos. Pero la piel no era de reptil, era una piel delgadísima. Y esos filamentos que salían de la parte de atrás de la cabeza. Volvió a tener la tentación de agarrar uno para mirarlo más de cerca, pero la repulsión se lo impidió. Dio un par de vueltas por la casa. Sentía deseos de irse de ahí, pero tenía la certeza de que no había dónde ir. El mundo exterior era una gigantesca casa polvorienta, llena de basura y cadáveres resecos, iluminada con bombitas de 25 watts. Donde fuera, seguiría estando ahí.
Ubicó un televisor antiguo, blanco y negro. Le pasó un trapo húmedo para sacarle la tierra. Lo enchufó. Funcionaba, aunque la imagen no era de lo más clara en ninguno de los tres canales que agarraba. En los tres había noticieros. Dejó el canal que se veía mejor y asistió a un largo informe sobre la incipiente epidemia de rabia. Ya habían muerto ocho personas, entre ellas dos chicos. Los dos vectores de la enfermedad eran los perros y los murciélagos. La perrera había vuelto a las calles para sacar de circulación los animales callejeros, y estaba en marcha una fuerte campaña de fumigación. Había personas que protestaban contra la crueldad y el maltrato que sufrían los animales antes de ser llevados a la cámara de gas. Las imágenes mostraban dos empleados municipales abriendo las puertas de algo parecido a un contenedor bajito, en cuyo interior había una decena de perros muertos, las bocas abiertas y las miradas vidriosas perdidas en ningún lugar. Sacaban los cadáveres con un palo que en la punta tenía una especie de gancho. Uno de los empleados sonreía hasta que recordó que lo estaban filmando y adoptó una actitud grave. Murciélagos, pensó sin saber que pensaba. El común de la gente le teme a los murciélagos, probablemente por el mito de que chupan sangre, pero sólo unas pocas especies son vampiros. Los otros, animales ciegos y comedores de insectos, cargan con ese estigma y son perseguidos por crímenes que no cometieron.

Wednesday, March 02, 2005

él

él tiene broches en los ojos
con los que se prende a cada trozo de existencia
a cada vago rumor
de la naturaleza real.
y su ojo se fija en cada persona en cada cosa errante
y espera que se mueva
como un gato con un ratón blanco muerto
sospechando que oculta
alguna pequeña clave de la existencia
y él espera gentilmente que ello se revele.
ý él es tan manso como el cordero de dios
transformado en alocadas costeletas
y recoge cada objeto sospechoso
y recoge cada persona o cada cosa
examinándolo y sacudiéndolo
como un ratón blanco con un trozo de cuerda
que cree tiene vida
y lo sacude para que hable
y lo reanima en la sacudida
y lo sacude para que hable
y lee el guión de su cerebro
su jeroglífico de existencia
él es un radiotransmisor en dos piernas
y acerca el teléfono a su oído
y acerca el teléfono a su boca
y oye muerte muerte
él tiene una cabeza con una lengua colgante
en el fondo de su boca
y habla con una lengua animal
y el hombre inventó un idioma
que ningún otro animal comprende
y su lengua ve y su lengua habla
y sus propios oídos oyen lo que dicen
y se pegan a su cabeza
y oyen muerte muerte
y tienen un idioma para decirlo
un idioma
que ningún otro animal comprende.

(de "he", de lawrence ferlinghetti)
estoy con la cabeza en otro lado estos días y pongo cosas de otros. en breve, más registros de mi percepción deforme.

Monday, February 28, 2005

ninguna gota se derramó, y para ninguna más hay lugar


de ello depende, cuando una espada nos corta en el alma: mirar serenamente, no sangrar, recibir el frío de la espada con el frío de la piedra. por la estocada, convertirse en invulnerable despues de la estocada.

lo bueno, en cierto sentido, es desconsolador.

no solamente somos pecadores a causa de haber comido del árbol del conocimiento, sino porque no hemos comido aún del árbol de la vida. pecador es el estado en el que nos encontramos, independientemente de la culpa.

a la tarde, ante la sepultura de un epiléptico ahogado en un pozo:
reconócete no significa "obsérvate". obsérvate es la palabra de la serpiente. significa: hazte dueño de tus actos. pero tú ya lo eres, eres dueño de tus actos. por lo tanto la palabra significa ¡desconócete!¡destrúyete!, es decir algo malo, y sólo cuando uno se humilla mucho oye también lo bueno, que dice "para convertirte en el que eres".

(franz kafka,"cuadernos en octava")

Thursday, February 24, 2005

-Sólo algunos se alimentan de sangre –le estaba diciendo el murciélago a Cetarti. –La mayoría de nosotros come insectos. Somos animales tristes que volamos de noche.
El murciélago colgaba cabeza abajo y hablaba con una voz finita y granulenta. La pequeña boca se abría muy poco al hablar, pero lo suficiente para dejar entrever un fino par de colmillos.
-Estoy ciego. Vivo de comer insectos. Ahora nos están envenenando. Estamos muriendo de a miles.
Cetarti se sintió culpable y trató de ensayar una excusa.
-Es por el tema de la rabia. Ustedes y los perros...
-No todos tenemos rabia. No todos chupamos sangre. La mayoría de nosotros se limita a volar de noche en un mundo que nunca vamos a conocer sino por sus reflejos. ¿Por qué nos están matando?
Cetarti no tenía una respuesta. Quiso poder convertirse en murciélago, colgarse al lado de su interlocutor y esperar la muerte. Se escuchó diciendo unas palabras que no llegó a entender.
-Lo mismo es injusto-le respondió el murciélago-. Nos matan a nosotros, pero fíjese: el que tiene la boca llena de sangre es usted.
Quiso contestar pero notó que efectivamente, al abrir la boca la sangre se desparramaba por su mentón y manchaba una camisa blanca que traía puesta.
-Se da cuenta de lo que le digo- dijo el murciélago.
Abrió los ojos. La casa estaba a oscuras y de no ser por el rasguido de las patas de algunas cucarachas, en silencio. Miró la hora: eran las dos de la mañana. Permaneció un rato inmóvil, con los ojos fijos en el techo. Lo habitaba una gran incomodidad.

después de esto, cetarti sale a caminar y se enfrenta a tiros con canas y empleados de la perrera para salvar a unos perros cuyo destino es la cámara de gas (en la ciudad hay una epidemia de hidrofobia y la municipalidad está matando perros y murciélagos). se escapa en la camioneta y lleva a los perros a su casa para cuidar de ellos. como siempre, no hay reflexiones metidas en el asunto. pero ahora no puedo escribir nada más.

a la rabia le pusieron “hidrofobia” porque en un principio se pensaba que uno de los síntomas de la enfermedad era el rechazo al agua. pero los perros rabiosos no rechazan el agua. tienen la garganta tan cerrada que no pueden beber porque el agua no pasa. la conducta desesperada de los perros viene de la sed. está el deseo (la necesidad), está el agua. pero no pueden beber. la conducta de los perros rabiosos es consecuencia de la sed, la desesperante sed.

ayer tenía terapia, pero llamé para cambiar de día. tengo que ir el viernes. tomo nota de las siguientes cosas para charlar:
1/ inapetente en el terreno sexual. lo mismo intento algunos movimientos, no sé a santo de qué mierda. por un lado, está bastante claro que les gusto a las chicas. Pero cuando alguna me gusta y el asunto relativamente se encamina digo o hago algo que la hace retirarse amablemente y supongo, un poco asustada. estoy hablando sólo de garche. cuando el tema me interesa más seriamente, la cago más seriamente. las proporciones las respeto.
2/persistente sensación de ajenidad a la especie. síndrome de monstruo de la laguna negra.
3/estoy llegando al extremo de que ya no soporto ver a gente besándose. no veo pornografía porque me molesta ver gente cogiendo. las raras veces que veo televisión, no puedo soportar un programa en el que los personajes tengan conflictos derivados del ejercicio sexual (para colmo, ahora está lleno). lo único que miro son documentales sobre aviación o cuando engancho algo en el animal planet sobre animales extraños (dragones de komodo, cefalópodos abisales, medusas gigantes). lo más parecido que soporto a algo protagonizado por seres humanos es “american chopper” en people+arts, sobre un padre e hijo que se putean mientras arman motos choperas.
no escribo esto para que pongan algun comentario de que soy un pelotudo y etc etc etc. no estoy triste ni necesitado de consuelo fácil. hoy no hay chiste, amigos. otro día, capaz.

Wednesday, February 23, 2005

los freak brothers fumandose un caño en el auto de fat freddy frente al bar de la cañada


-es del año ochenta y nueve, mirá vos, tenías razón, yo pensé que era del noventa y uno, noventa y dos...esto carlitos es para mí lo máximo, una cosa casi como codona, para decir algo que vos dijiste hace un rato, esta hecho de una manera...
- y dice “sur” en la tapa...
- sí, tiene una como un triángulo, una esquina que es un bar y una pareja bailando, muy linda la tapa...
-ah, es de la película
-claro... está marconi en bandoneón, sentí eso...
-quien toca el violín
-antonio agri
-antonio agri, mirá vos...
-antes de que se muera
-y claro, mas vale... “adonde están, las tumbas de mi viiidaaa...”, he he...que buena letra...
-che, no lo veo mas a juan, no está más
-no, lo echaron a la mierda, no daba para más, trataba muy mal a la gente. Ahora está la lucy con unos horarios tremendos, los siete días de la semana de las diez de la noche hasta las siete de la mañana. Para mí la lucy es ya como esta mina que cantaba tangos, cómo es...
-norma pons.
-no, que laburaba con olmedo...
-beba bidart
-eeeesso, beba bidart. para mí la lucy tiene más noche que beba bidart
-y las cosas que debe ver acá...
-uh, me ha dicho que por ahí, siente que le pasan o directamente le meten una mano en el culo, son de terror...aparte te imaginás lo que son algunas manos de acá...
-¿y ella no dice nada?
-ah, no...los caga a pedos...porque acá vienen tipos que ni siquiera yo los conozco...hay un gordo por ejemplo, que viene todos los días a tomarse dos o tres whiskys entre las seis y las ocho de la mañana...¿cómo le das la cana vos a un tipo como ése? Yo ni en el verano amaneciéndome le pude dar la cana. Yo te soy franco, una vez lo ví al tipo, era un tipo gordo, de unos cincuenta años. “...las ruedas embarraaadas, del último organito...” sentí lo que es eso...
(...)
-y vendemos de estas pilas cien por día, ponele...es algo impresionante. Y no entiendo la cantidad monstruosa de pilas de reloj que cambiamos en la terminal. Cada diez minutos aparece un tipo a cambiar las pilas del reloj...
-¿todas las marcas tienen, gusi?
-hay varias marcas, sí.
-te voy a llevar mi reloj entonces, que le tengo que cambiar la pila
-dale pero traémelo acá y dámelo, yo me lo llevo y se la cambio y te lo traigo la semana que viene, y bancate esos días sin reloj.
-está bien. ¿y por qué eso?
-por que me pongo como tenso frente a la gente, cambiando todo...

Monday, February 21, 2005

la más esmerada chupada de medias que me han hecho

reparto:
bc como director de la radio
monstruito como operador
aníbal como conductor de programa

monstruito:- yo creo que a carlos habría que clonarlo.
aníbal:- que chupamedias que sos monstruito, para qué, para chuparle la pija a dos...
monstruito: (después de pensar y poniendo cara de esmero)- no no no, mientras que a uno le chupo la pija el otro me culea.

mi ex casa llena de mugre y la tortuga que te mira con los ojos de todas las tortugas

tengo que alquilar mi casa, es decir la casa donde estuve viviendo (la amiga kaiten usó el término “exiliado”) después de separarme. desde que me mudé (27 de diciembre) no volví a pisar ahí, y estuve el fin de semana empezando a ponerla en condiciones. si no supiera que fui yo, me hubiera preguntado qué clase de inmundo animal estuvo viviendo ahí. últimamente se me critica mi tendencia al lenguaje extremo, pero créanme que no estoy exagerando, más bien me quedo corto. abrí la puerta y quise ser otra persona, otra persona que nunca hubiera tenido que abrir esa puerta, que nunca hubiera tenido que habitar esa casa. entre las ocho de la noche y las dos de la mañana estuve separando revistas, fotocopias y apuntes para ver con cuales me quedaba y cuales tiraba. los atados de papel resultante deben pesar unos trescientos kilos. trescientos kilos de papel que yo había leído. cuadernos míos de la época que iba al taller literario que compartimos con kaiten, impresiones de internet con temática variadísima (desde fabricación de explosivos caseros hasta entrevistas con bob astles, la “rata blanca” de la dictadura de idi amín en uganda). tiré a la mierda las pilas de revistas “humor”, “el periodista”, “la maga” (¿qué hacían veintipico de números de “la maga” en mi poder?) y otras. me quedé con las “cerdos & peces”, “el porteño”, “fierro”, “el víbora” y una decena seleccionada de “página/30”, que igual son un buen toco. de las impresiones de internet hice una cuidada selección. los apuntes y libros fotocopiados que usé para recibirme de ingeniero volaron todos, salvo las fotocopias del beisser de física moderna y las del reed hill de física del estado sólido. mientras hojeaba ese montón de apuntes desfilaban ante mí palabras y conceptos que espero nunca más tenga que usar y ojalá pueda olvidar por completo. les regalo tres que uso para quedar bien en las fiestas:
1/la llama es una oxidación violenta.
2/la corrosión es un fenómeno electroquímico.
3/el ángulo vivo es una invitación a la rotura.
esos apuntes, esas revistas, esas anotaciones en cuadernos con pretensiones literarias me pusieron triste porque son señalizaciones del largo camino que me trajo hasta lo que soy ahora, que (aclaro por si es la primera vez que leen este blog) no me satisface en nada.
esos papeles deprimentes parte de mi pasado ahora esperan el destino que se merecen: ser la alegría de irma y héctor, una pareja de cartoneros que conozco de mucho tiempo de saludarnos bajo el puente de la avenida de circunvalación a las siete, siete y media de la mañana cuando yo me fumaba el primer porro de la mañana para ir a trabajar y ellos llegaban a revolver basura a ver qué sacaban (a fin de cuentas, mi trabajo en la universidad no es tan distinto). se van a hacer unos lindos mangos, encima es papel blanco que vale más, me dijeron. cuando vengan a buscar el papel los voy a esperar con el grabador y los voy a invitar con una coca cola.

“cerdos & peces” era un revistón. acá va una cosa que escribió jorge pirozzi en un número del año 91 (“el mundo ya era viejo cuando tu y yo éramos jóvenes”, decía chesterton, me cago en la hostia):

“así como la literatura es un producto del trabajo y logra desplazarlo, relegándolo a un lugar inferior, la tecnología desplaza a la ciencia que la engendró y de la que apenas es un residuo: tanto quilombo para inventar el láser y terminar escuchando a julio iglesias.

la cultura no tiene la menor importancia.

son distintas las plantas. hay unas que se ven en los terrenos baldíos. al lado de mi casa hay otra abandonada y en la terraza hay una planta que vulgarmente se llama “palán –palán” que solamente aparece en lugares deshabitados por el hombre. pero mucho más insobornable que el palán palán es la planta “castor blanco” que es una planta de hojas muy grandes y crece en los terrenos baldíos después de un largo tiempo de abandono. aparece solamente cuando se siente segura de que no hay humanos.

el castor blanco metaforea el paraíso.
el castor blanco está promovido por la eternidad, es una publicidad de lo eterno.
william blake decía que los coletazos de las ballenas y el rugido del león eran porciones de la eternidad. el castor blanco es la eternidad.

mi mujer grita porque hay una cucaracha y yo la mato de un pisotón. en el mismo instante aparece otra abajo del mostrador. es la misma cucaracha que yo maté. porque la cucaracha no tiene yo, ni fecha de nacimiento, ni cédula de identidad. esa cucaracha era todas las cucarachas. cuando mi tortuga se me queda mirando me ve con los ojos de toda su especie, con los ojos de todas las tortugas.”

ahora son las diez y media de la noche y estoy escuchando jimi tenor: “i want to be the taxi driver who takes you home tonight...”

este, bueno... eso.

espero que anden bien. me acabo de enterar que este año tenemos cinco feriados que caen en fin de semana, qué les parece.

Saturday, February 19, 2005

too bad about the kid


mi espíritu es inocente, pero mi cabeza está hecha mierda.

Thursday, February 17, 2005

-A mí me pesan las cosas que hice y las que ví hacer, no te creas. Soy humano.
-¿Y cómo aguanta?
-En mi situación, la única manera de no sentir culpa es estar muerto. Y yo no quiero estar muerto. Así que me la aguanto.
-¿Pero cómo hace?
-No sé, me la aguanto. Trato de no pensar mucho en eso. Es algo que pasó, de lo que ya no hay retorno. Fue una guerra, murió gente, listo, ya está... no jodamos más. Se perdió, se ganó, basta... Asunto cerrado. Darle más vueltas es buscarle la quinta pata al gato.
-¿Y quién ganó?
-¿A vos qué te parece?
-No sé, por eso le pregunto.
-Los que perdieron, pero perdieron-perdieron en serio la guerra, son los muertos. Para los que quedamos, viste...no sé. Pero los muertos, para ellos sí que terminó todo. Una lástima. Un minuto de silencio por los que no llegaron y después la vida sigue. Sin resentimientos. Yo soy un hombre sin rencores
-No creo que sea tan fácil.
-Mas vale que no es fácil.
-¿Y no se le ocurrió nunca pedir perdón?
-En lo único que me convertiría eso es en un tipo bien educado.
-...
-Preguntate de qué serviría. Si lo pensás bien, te vas a contestar que de nada. Y si no te lo contestás te lo contesto yo: no sirve de nada. Mis disculpas no van a levantar un dedo de ningún muerto, no van a volver a nadie a la vida. Sería más que nada un acto de no sé si decir, cortesía...
-Yo no digo ofrecer disculpas, digo buscar que lo perdonen.
Duarte volvió a servirse vino. Tomó un trago e hizo un rápido buche antes de pasar el líquido a la garganta. Cetarti adivinó los cientos de miles de bacterias atacadas por el alcohol, desprendidas de los dientes y encías y arrastradas en ese torbellino mitad etílico y mitad mal aliento.
-Vos sabés que no me llego a hacer bien una idea de qué tenés en la cabeza. Entendés las cosas de una manera muy rara. Lo que sí, de a poco me va cuajando que estés acá.

Tuesday, February 15, 2005

el brillo de un millón de soles y otros grandes éxitos


hace un par de años, revolviendo libros en la calle corrientes encontré uno que me pareció muy interesante: era el intercambio epistolar entre (yo creía recordar) un miembro de la tripulación del “enola gay” y un periodista. salía sesenta y siete mangos y yo ya había gastado lo que llevaba para libros, así que con todo el odio del mundo lo dejé en la mesa. Nunca más volví a encontrar ese libro, y no me acordaba ni del nombre ni del autor.
hoy, habiendo puesto “culpa y autopunición” en google, me encuentro con la historia de claude eatherly, que me vengo a enterar era el protagonista del libro antes mencionado, que se llama “burning conscience” y es la correspondencia entre eatherly y el filósofo alemán günther anders. ya lo ubiqué, vamos a ver si lo consigo. la historia de eatherly es demasiado buena como para no contarla aunque sea brevemente. esto que sigue es un resumen de lo que encontré de él:
claude eatherly no estuvo en el “enola gay”. era el piloto del “straight flush”, el b-29 que volaba adelante y que, análisis meteorológico mediante, señaló a hiroshima como blanco apto para el bombardeo. él vio la explosión y cuando llegó a tierra se enteró de que acababan de cepillarse a doscientos mil japoneses.
luego de contemplar el géiser atómico sobre la ciudad japonesa, la vida de eatherly comenzó a desplazarse cuesta abajo. después de bajar de su avión no habló durante días. rechazó los honores y beneficios que le correspondían por formar parte de la misión que terminó con la segunda guerra mundial. fue expulsado de la fuerza aérea por hacer trampa en un examen escrito y pasó los siguientes diecisiete años haciendo cosas: intentó suicidarse varias veces, mandaba sobres a hiroshima con cheques y notas de exculpación, fue arrestado muchas veces por delitos menores (asaltaba licorerías o farmacias armado con pistolas de juguete, ordenaba poner el dinero en una bolsa y salía lo suficientemente lento como para poder ser atrapado. o directamente se iba dejando sobre el mostrador la bolsa junto con el arma y sus huellas digitales) y en los juicios exigía ser tratado como un asesino de miles de personas y no como un ratero. nunca fue condenado por esos delitos. en cambio se ganó el encierro en el hospital militar de waco, texas (en esa época intercambió la correspondencia con anders) del cual escapó en 1961 para desaparecer sin dejar rastro.

fue recluido, es decir, no por marcar para la muerte a doscientas mil personas, sino por no haber sido capaz de superarlo. mientras él solicitaba una y otra vez “la gracia del castigo”, sus compatriotas lo castigaban precisamente declarándolo irresponsable de sus actos. paul tibbets, piloto del “enola gay”, quien dijo no sentir ninguna clase de culpa (“hice lo que se me había ordenado y en la misma situación lo volvería a hacer”, no sé si te suena de algún lado) fue homenajeado, felicitado, condecorado, y sus compatriotas lo hicieron sentirse orgulloso de su acción. tibbets era el normal.

en un artículo sobre el tema que sale en la página de la harvard university gazette, el primer párrafo dice: “major claude eatherly took off from the pacific island of tinian on august 6, 1945, and flew into history and tragedy”

una más de la bomba atómica: es famosa la anotación en el diario del copiloto, que registraba una expresión de paul tibbets que se hizo histórica: “dios mío, ¿qué hemos hecho?”. resulta que ahora se supo que lo que dijo en realidad fue “¡menudo pepinazo les hemos puesto!” y que cuando lo vio anotado le pidió al copiloto que tachara y cambiara la frase por algo un poco más digno.
la del copiloto del enola gay (robert lewis, apodado por los otros pilotos como “el irlandés indomable”) es interesante, también. aquí otra anotación del diario, escrita mientras miraban crecer el hongo: “a bordo del avión nadie dice nada. casi puedo saborear el gusto de la explosión. tenía sabor a plomo. la cabina estaba iluminada por esa extraña luz. era como asomarse al infierno. a continuación llegó la onda de choque, una masa de aire tan comprimida que parecía algo sólido”.
en 1971, lewis vendió el diario en treinta y siete mil dólares (ahora tiene un valor estimado de medio millón) y con ese dinero compró mármol que comenzó a esculpir con temas religiosos. su escultura más célebre es una nube en forma de hongo: “el viento divino sobre hiroshima”.



en otro orden de cosas, encontré una expresión que modifica cierta idea que tengo sobre mí mismo. antes lo más parecido a una descripción mía que podía dar era “discapacitado emocional” (de buena fuente sé que se han referido a mí como “discapacitado” a secas). en medio de las cosas que encontré de günther anders lo leí mencionando el concepto “analfabeto emocional” que creo que me cabe un poco mejor. lamento si suena un poco, como se dice... optimista. o “buena onda”, como dicen los chicos de ahora.


el domingo tuvimos una charla que duró horas. hablamos en voz baja, acariciábamos los perros y acomodábamos las palabras como jugadores de dominó que no conocen las reglas. al final, cuando caía la tarde y los mosquitos empezaban a picarnos, ella señaló la pileta y me dijo: “¿sabés que aprendí a flotar?”

sam shepard

encontré un pájaro acuático muerto en medio de un estacionamiento. no había coches. el pájaro estaba entero. desmayado y sin huellas de sangre. me lo llevé a casa y lo metí en la heladera. al día siguiente mi papá y yo lo llevamos por las casas de la vecindad y preguntamos a la gente si había visto alguna vez a un pájaro como ése. nadie lo recordaba. se lo llevamos al taxidermista y tampoco él supo decirnos qué clase de pájaro era, aunque todos estábamos de acuerdo en que tenía que ser un pájaro acuático porque tenía los pies palmeados. según el taxidermista, el pájaro debía estar volando sobre el estacionamiento y confundió los reflejos del pavimento con un lago. suponía que el pájaro se estrelló contra el asfalto y se rompió el cuello. a mí me pareció tan desaforada esta historia del taxidermista que durante varios días no dejé de pensar en ella. me ponía en el lugar del pájaro, volando encima del estacionamiento, haciendo una travesía en busca de un lago. ¿por qué un pájaro así se encontraba, para empezar, tan lejos de lugares en donde hay lagos?¿cómo es posible que un pájaro se perdiese?

30/1/80
homestead valley, california

(de “crónicas de motel”)

Wednesday, February 09, 2005

el único héroe que mantengo desde la infancia, y la única persona que me gustaría ser


- ¡señor profesor! - replicó vivamente el comandante -. ¡yo no soy lo que usted llama un hombre civilizado! he roto con la sociedad entera, por razones que sólo a mí importa apreciar. no estoy sometido, por tanto, a ninguna de sus reglas, y le exhorto a que no las invoque jamás ante mí.
la indicación fue terminante. un relámpago de cólera y desdén hizo brillar los ojos del desconocido, en cuya vida vislumbré un tremendo pasado. no sólo estaba fuera de las leyes humanas, sino que se había declarado independiente, en la más rigurosa acepción de la palabra. ¿quién habría osado perseguirle en el fondo de los mares? ¿qué navío resistiría el choque de su monitor submarino? No había tribunal humano que pudiera demandarle cuenta de sus acciones.

tres momentos de la tarde de hoy

12:50
-...y si quiere que le diga lo peor de todo, la frutilla pervertida sobre la torta pervertida, es que en el fondo me caigo simpático cuando hago cosas como éstas.
-bueno, creo que la seguimos la semana que viene, ¿eh?.
la sesión duró más de quince y menos de veinte minutos. salí de lo de mi analista y me fui a tomar el colectivo y crucé general paz sin darme cuenta de que el semáforo estaba en rojo. nótese que no dije “comencé a cruzar la calle” o “intenté cruzar la calle”. no me pregunten cómo hice, pero la crucé sin apurar el paso ni mirar los autos que, claro, pasaban finito al lado mío.


18:10
escapándome del trabajo vía cantina del segundo piso, me encontré con g., mi ex profesora de termodinámica, jefa del laboratorio de química de la facultad y una de las personas más piolas que conozco (entre otras cosas, expulsada de la universidad durante la dictadura). era la primera vez que la veía desde diciembre. en los años que la conozco, nunca le había visto una cara tan contenta como la que traía ahora. la saludé y después de intercambiar un par de frases le dije:
-ingeniera, permítame decirle que la veo muy bien.
ella estaba sentada en una mesa con otra persona del laboratorio. se miraron sonriendo y me dijo:
-sos la tercera persona que lo sabe: vengo a pedir que me den de baja. renuncio.
nos miramos y me sonrió. yo siempre la traté como a una tía divina pero delante de la cual no se dicen malas palabras. sin embargo la complicidad de su mirada y la sabia alegría de su sonrisa no me dejaron otra. le devolví la sonrisa y le dije:
-qué hija de puta.
ella asintió, sonriendo todavía más ampliamente.


19:05
caminé desde ciudad universitaria hasta el centro y pasé por el bar de la cañada. me lo encontré al pájaro y nos tomamos una cerveza. nos pusimos al tanto de nuestras novedades: yo le conté de la terrible cáscara de banana que pisé este verano. después le dije que lo veía mejor (era cierto). me contó que estaba viendo si llovía porque si llovía se quedaba a dormir en el bar porque en la pieza del lavadero de autos que cuida se llovía igual que afuera. que había pegado un laburo de pintar departamentos, que tenía trabajo hasta el jueves y ya tenía plata para tirar toda la semana que viene.
-y mirá encima, lo que me encontré en un tacho de basura.
del bolso sacó un radiograbador del año de la poronga.
-le falta el cable, pero ya le voy a comprar uno. y aparte me encontré un cinto. de primera.

ahora son las once de la noche y escribo esto mientras me fumo uno de los últimos caños que me quedan y escucho fine young cannibals (tengo un 20 grandes éxitos) y llueve y yo no pienso en nada, mentira las últimas cinco palabras.

Tuesday, February 08, 2005

la clasica siesta solo en la oficina

escuchando hipnóticamente captain beefheart: "neon meat dream of a octafish artifactal rose petals in flesh petals and pots in fact in feast in tubes tubs bulbs in jest incest injest injust in feast incest in specks in spreckled spreckled speckled speculation..."

vengo de terapia y estoy sin mucho para decir, menos mal. les dejo un poemita:

en mi soledad tan sola
te espero comiendo un huevo
y cuando vengas, ¡oh, lola!
direte un saludo nuevo:
¡hola!

(don ramón de campoamor y campoosario, en jorge llopis, "las mil peores poesías de la lengua castellana")

Monday, February 07, 2005

vuelta al trabajo


bc:- como anda ingeniero, que tal las vacaciones
jefe (señalando al entrecejo de bc):- este es un año e-lec-to-ral. ¿está claro eso?

y con este breve diálogo quedó abierta la temporada de ansiolíticos.

“pulsó una de las teclas que tenía enfrente y apareció una forma en la pared del taller, una imagen gris sin nada en lo que enfocar la atención excepto tres fotografías ampliadas, colocadas una encima de la otra. en ella aparecían tres gigantescas criaturas marinas, cada una notablemente parecida a la siguiente en su funcional y fusiforme silueta. félix las dejó a la vista durante un rato antes de hablar.
-esto podría decirse que es parte de la gran pieza de caza que he estado acosando durante cuatro años. ¿sabes lo que son?
-¿tiburones? –preguntó anna.
un avión rugió sobre sus cabezas. la casa vibró y la imagen de la pantalla se estremeció y resquebrajó, convirtiéndose en un laberinto de líneas y puntos. cuando volvió a cobrar forma y el ruido desapareció, félix dijo:
-el de arriba es un tiburón. el siguiente una marsopa y el de abajo es un ictiosaurio. todos tienen un aspecto muy parecido: son excelentes ejemplos de convergencia; sin embargo uno es un pez cartilaginoso, el otro es un mamífero y el tercero un reptil extinguido. interiormente, no se parecen en absoluto.
(...)
-eso no puede decirse que sea un descubrimiento, papá. se sabe desde hace mucho tiempo.
félix dejó caer la cabeza y los hombros al mismo tiempo. anna temió que fuera a estallar en uno de sus demenciales arrebatos. cuando volvió a levantar la vista tenía el rostro contraído por la ira, tanto que ella apenas lo reconoció, como si hubiera sufrido una transformación jeckyll/hyde. habló con cierta calma:
-no crees en mí, estúpido vegetal... ten por lo menos el juicio de acabar de escucharme cuando trato de explicarlo todo en lenguaje profano y por analogía. lo que quiero decir es que hay criaturas tan extrañas como los reptiles extinguidos que se pasean por el planeta, bajo la misma forma de los hombres.”

“donde las líneas convergen” es una novela corta de brian w. aldiss que me pareció bastante pedorra. pero esto está bastante bueno, ¿no?. o capaz que como habla de mí, me parece interesante. puede ser eso.

el sábado tomé merca por primera vez. no me hizo nada, pero al rato ya estaba tratando de comprar. las personas como yo deberíamos ser encerradas por nuestra propia seguridad.
“deberíamos ser encerrados”, dice el tipo, alegremente agarrado a los barrotes y vestido con el típico uniforme a rayas.

el domingo corría por los alrededores del chateau. lloviznaba fuerte y yo estaba empapado. me dejaba llevar y marcaba cada paso con la misma palabra: “consuelo, consuelo, consuelo, consuelo...”
ahora voy a almorzar: un vaso de coca con mucho hielo y tres galletitas express. con su permiso.

Sunday, February 06, 2005


éste soy yo cuando era chico. ahora no sé qué cara tengo.

Thursday, February 03, 2005

estalló el otoño


todos esos años me alimenté con comida envenenada. comida manchada de sangre. ropa manchada de sangre, juguetes manchados de sangre, útiles escolares manchados de sangre, vacaciones manchadas de sangre. el sabor de la sangre no deja de envejecer, pero es retroactivo y permanente. todavía lo siento, y no sé si deje de sentirlo algún día. lo impregna, lo envuelve todo. nada puede llegar a mí sin mancharse.
el mundo no perdona los crímenes que se han cometido en contra de uno. pero es a uno, precisamente, a quien no se los perdona.

capaz que tendría que empezar a levantarme a las cuatro de la tarde. ah, es mi último día de vacaciones, cierto. bueno, el año que viene, capaz.

pero resulta que ahora bukowski no le gusta a nadie


no es frecuente verlos porque donde hay multitud no están ellos.

y de los mejores tipos raros tal vez no quede nada. ellos son sus propios cuadros, sus propios libros su propia música, su propia obra.

a veces me parece verlos;
por ejemplo cierto viejo sentado en cierto banco, de un cierto modo.

o un rostro fugaz en un automóvil que pasa en dirección contraria

o cierto movimiento de manos del chico o la chica del supermercado mientras meten la compra en sus bolsas.

a veces es incluso alguien con quien has vivido un tiempo: notas una mirada de rápida iluminación que nunca le habías visto antes.

a veces sólo notarás su existencia repentinamente, en un vívido recuerdo, algunos meses, algunos años después de que se hayan ido.

(“los más raros”)

Thursday, January 27, 2005

Despertó diez horas más tarde, tendido y con la boca aplastada contra el piso, los labios llenos de tierra. Se levantó lentamente apoyándose en el inodoro. Se desnudó y se puso bajo la ducha, el agua fría le devolvió algo de vitalidad. La voz nombraba el agua con una continuidad que se parecía a la veneración. Cambió de ropa: se puso un jean recortado como bermuda y una camisa de su hermano y ojotas. Como había dicho la voz los perros estaban nerviosos, gemían y arañaban la puerta del patio. Decidió darles de comer más tarde. Salió a tomar el colectivo sin asomarse al patio. Cuando escucharon las llaves cerrando la puerta de calle, los perros comenzaron a aullar y morderse entre ellos.

En el centro, tomó un helado grande de limón. Después se metió en un cine y vio dos veces la misma película, de la que no entendió casi nada. Se quedó por el aire acondicionado, hasta que la voz comenzó a reclamar hambre. Entró a un restaurante y comió milanesa a la napolitana con papas fritas y un litro de cerveza. Un poco borracho, volvió a su casa en taxi, se acostó y se durmió enseguida. Soñó que su padre se prendía fuego con una manguera conectada a una garrafa. Antes de hacerlo, escribía algo en la pared. Cetarti se acercaba a leer, pero el mensaje estaba en un alfabeto desconocido e indescifrable.

A los dos días volvió Gomez. Era casi mediodía y Cetarti estaba en el patio. La perra que había perdido su camada de cachorros tenía mastitis y le estaba aplicando paños remojados en agua fría mezclada con alcohol y vinagre. Echada en el piso, la perra lo dejaba hacer, gimiendo suavemente cada tanto. Debía doler, tenía la mama muy inflamada y caliente. Tocaron el timbre y era Gomez con un taper de plástico semitransparente, a través del cual se podían ver pequeños puntos negros, algunos en movimiento.
- Te traje gorgojos.
Cetarti agarró el taper y lo abrió. Una centena de gorgojos haraganeaba sobre unas rebanadas de pan molde de centeno.
-Comete cuatro a la mañana y cuatro a la noche. Te van a hacer bien. Comételos vivos. Muertos no hacen tanto efecto. Es lo mismo, no pican ni nada. Vos no los muerdas, eso sí. Tragátelos como una pastilla.
-¿Y eso por qué?
-Porque hay una sustancia que liberan cuando mueren, y para que esa sustancia pase a la sangre tienen que morir dentro del estómago.
“Voy a comer cuatro animales vivos a la mañana y cuatro a la noche”, dijo la voz. Cetarti se imaginó las mañanas de Gomez: recién levantado, lagañoso, vestido con unos calzoncillos sucios y camiseta, asomándose a un taper lleno de gorgojos, seleccionando cuatro y llevándoselos a la boca en una especie de taciturna comunión negra. Tuvo ganas de vomitar.
-Gracias.
Le puso la tapa al recipiente y lo dejó sobre la mesa. Gomez lo siguió de regreso al patio.

Cetarti curaba a la perra en silencio. El otro, sentado sobre un cajón de cerveza, estuvo un rato mirándolo hacer. Los otros perros caminaban alrededor, oliendo desconfiados a la visita.
-¿Estos perros son tuyos?
-No.
-¿Y cómo se metieron en la casa?
-Yo los traje.
-Entonces son tuyos.
-No, los traje para que no los mate la perrera. Pero no son míos.
-Ah, dicen que está brava la perrera, ¿no?. Con este tema de la rabia ¿Y cómo que no son tuyos? Supongo que vos les das de comer.
-Sí.
-Entonces sos responsable de los perros. Ponele que no seas “dueño”, pero si estos perros salen afuera y muerden a alguien, te van a venir a reclamar a vos.
-No salen de acá. No pueden estar en la calle.
Gomez se acercó a la perra, que amagó levantarse. Cetarti le apretó suavemente la cabeza contra el piso y le habló en voz baja para calmarla.
-¿Qué le pasa?
-Mastitis. Está dando de mamar y bueno, le agarró esto.
-¿Y los cachorros como hacen?¿Les das mamadera?
-Están muertos. Se los comieron estos otros hijos de puta. Los mataron primero y después se los comieron.
-Qué horror. Y por qué los seguís cuidando. No creo que se lo merezcan.
-Los recagué a palos. Me tienen pánico, ahora.
-Está bien, pero seguís cuidándolos.
-Son animales, no entienden nada.
-Mentira. Si fuera por eso no los hubieses golpeado.
“Si los saco de acá los mata la perrera”, dijo la voz. Cetarti iba a repetir la respuesta, pero prefirió cambiar de tema.
-Hábleme de mi hermano.

Tuesday, January 25, 2005

return of the creature of the black lagoon


o como dice edgar lee masters:

"todo jardinero sabe que las plantas criadas en sótanos
o debajo de las piedras son amarillas, retorcidas y débiles.
ninguna madre dejaría que su niño mamara la leche enferma de su pecho.
(...)
las almas criadas donde no hay luz de sol, sólo crepúsculo.
donde no hay calor, sino sólo frío y humedad..."

Monday, January 24, 2005


mañana no muy trascendente. escuchando charles mingus y the roots y entreteniéndome aprendiendo a hacer anillos con el humo de toscano. tosiendo como un boludo. y mirando el cielo con la melancolía de un colono marciano de bradbury.
no sé qué voy a hacer ahora. tampoco después.
por algo escribo: porque no me sale vivir.

ando como el piojo del versito truquero: con un hachazo en el ojo y una flor en el ojal.

Friday, January 21, 2005

días dedicados a otra cosa


la novela ya tiene un plan: que lo siga es otro tema. de a poco la sensación de que solidifica. falta mucho todavía, lo mismo. en estos días me relajé y la verdad que puse en claro un lindo par de cosas. pero ya se acaban, estos días. qué embole. y qué lindo momento para ganarme el quini 6.
a nivel vida en general: algunos melones se me acomodan en la cabeza, otros se desacomodan. les pasa a los seres humanos, me dicen. estoy muy raro, como cuando te levantás después de pasar un tiempo enfermo, en cama.

descubrimientos musicales de la semana, un poco borracho en la disquería de fabián: roland kirk y mouse on mars.

evaluando actividades a seguir este año. todas urgentes, pero no sé si voy a poder hacer malabarismos. lo que sí debe pasar a esta altura del año que viene es que esté tirado en algún lugar muy lindo, de ser posible con una nativa consolándome.
el sueño que tuve hace dos semanas: manejaba de noche por una ruta y me dormía, y no podía despertarme. yo iba muy rápido y venían muchos coches de frente. sabía que si me dormía me iba a correr al otro carril y me iba a emplastar de frente contra otro. quería abrir los ojos pero no podía. sentía los autos rozando el mío, las colisiones que por milagro no sucedían.


pessoa:
voy a pasar la noche en sintra por no poder pasarla en lisboa,
pero cuando llegue a sintra me apenará no haberme quedado en lisboa.
siempre esta inquietud sin propósito, sin nexo, sin consecuencia,
siempre, siempre, siempre
esta demedida angustia del espíritu por nada
en la carretera de sintra o en la carretera del sueño o en la carretera de la vida
a la izquierda la casucha –sí, casucha- al borde del camino.
a la derecha el campo abierto, con la luna a lo lejos.
el automóvil, que hasta hace poco parecía darme libertad,
es ahora sólo una cosa donde estoy encerrado.
(...)
a la izquierda, ya atrás, la casucha modesta, menos que modesta.
allí la vida debe ser feliz, sólo porque no es la mía.
si alguien me vio por la ventana, soñará: ése sí que es feliz.
("al volante del chevrolet por la carretera de sintra").


Carpeta 6, pag 31. Hoja tamaño oficio cuadriculada

Hoy desayuno: café con leche y pan casero. Conté que no había comido ni ayer ni antes de ayer y me dieron dos tazas.

ÁCARO MATRICIDA (Stephen Jay Gould:) La hembra fecundada de un adactylidium se aferra a un huevo de tisenóptero. Ese único huevo le suministra toda la alimentación de la que va a disponer para la cría de todos sus descendientes, dado que no se alimenta de otra cosa hasta su muerte. Éste ácaro, por lo que sabemos, se dedica exclusivamente al apareamiento entre cosanguíneos y por lo tanto debería producir un número mínimo de machos. Mas aún, dado que la energía total para toda la reproducción se ve severamente limitada por los recursos nutritivos de un solo huevo de tisenóptero, la progenie está estrictamente limitada y cuanto más hembras salgan, mejor. De hecho, este ácaro encaja en nuestras predicciones produciendo una camada de entre cinco y ocho hermanas, acompañadas por un único macho que ha de ser tanto hermano como marido de cada una de ellas.. Pero producir un único macho es arriesgado y si muere todas las hermanas permanecerán vírgenes y la historia evolutiva de la madre habrá terminado.
Si el ácaro corre el riesgo de producir un solo macho, maximizando así su potencial de hembras fértiles, dos adaptaciones más podrían minimizar el riesgo suministrando tanto protección al macho como garantizando la proximidad a las hermanas. Qué mejor sistema que criar a la camada dentro del propio cuerpo de la madre y permitiendo que incluso la cópula tenga lugar dentro del caparazón protector. De hecho, unas 48 horas después de aferrarse al tisonóptero, se abren entre seis y nueve huevos dentro del cuerpo de la madre Adactylium. Las larvas se alimentan del cuerpo de su madre, devorándola literalmente desde dentro. Dos días más tarde todas las larvas alcanzan su madurez y el único macho copula con sus hermanas. En este momento, los tejidos de la madre ya se han desintegrado y su espacio corporal es una masa de ácaros adultos, heces y esqueletos desechados de sus estadíos de larva y ninfa. Los descendientes abren seguidamente agujeros en la pared del cuerpo de la madre y salen al exterior; las hembras deben encontrar un huevo de tisanóptero y continuar el proceso, pero los machos ya han cumplido su papel evolutivo antes del "nacimiento". Emergen y mueren inmediatamente.

Australasian Science: es un acuerdo general entre los investigadores marinos que los cefalópodos han obtenido ventajas evolutivas inaccesibles a otras criaturas del océano. Tienen la capacidad de fluorescer y últimamente se observan mayores tasas de crecimiento y cuerpos más grandes. El calamar no para de crecer hasta que muere.

El architeuthis dux es reconocido hasta ahora como el "jugador más grande" de los océanos en cuanto a volumen. La sobrepesca de algunas especies de peces le ha restado oposición en la competencia por recursos alimenticios. El calentamiento de las aguas le ha permitido al calamar extender su población.
George Jackson, Instituto de Estudios de Océanos Australes y Antárticos: "El calamar ha medrado con desastres ambientales como el calentamiento global. Comen lo que se les ponga delante, procrean lo más que pueden y siguen creciendo. Muchas especies tienen crecimiento exponencial, particularmente durante la etapa juvenil del crecimiento, con lo que si se aumenta la temperatura del agua aunque sea en un grado, esto tiene un efecto bola de nieve incrementando su rango de crecimiento y su tamaño final. Se vuelven mucho más grandes, maduran antes y eso acelera todo."


Revistas del baño
Mar del Plata, Enero de 1988: Osvaldo R. es abandonado por su mujer. Días más tarde la ve salir de un almacén. Está arriba de su camión volcador Ford 1967. Comienza a perseguirla a contramano, gritándole desde la ventanilla. La mujer, asustada, le tira un ladrillazo que destroza el parabrisas. R. acelera. (textual:) "Primero se escuchó un golpe seco y súbitamente los azorados testigos vieron cómo el cuerpo de Liliana iba desapareciendo bajo la mole del pesado volcador. Después hubo un estallido. La cabeza de Liliana, como si fuese una nuez, había sido partida en dos por la rueda delantera izquierda." Después de una corta persecución, es increpado por los vecinos y detenido.
Una foto de la mujer: en la playa, vestida y con una mano tendida hacia el fotógrafo. Sobre la foto hay pegado un globo de diálogo en el que está escrito (textual:) "nesecito Comprensión" (birome verde, letra infantil con firuletes). Epígrafe: "Liliana L., víctima de la pasión de un camionero insano."



No salir al mundo hasta terminar con el cadáver de tu padre.
Almuerzo. Polenta con tuco (poco). Mucho pan, menos mal.
Cena. Empanadas de verdura y como si fueran sobras. Me dieron tres.

Thursday, January 20, 2005


a veces tengo miedo de formar parte de un enloquecido experimento.

Tuesday, January 18, 2005


-Jorge no comía casi nada, no sé por qué estaba tan gordo.
-Tenía varios problemas físicos. La gordura era por un mal funcionamiento de la tiroides.
-Ah, ya me parecía. En el tiempo que lo conocí no lo ví comer nunca. Sé que comía en el comedor comunitario de Lambruschini y Gaido, a dos cuadras de acá. Pero nunca tuvo heladera, ni ví restos o paquetes de comida. Con lo del comedor no alcanzaba para sostener semejante tamaño. Incluso había veces que ni salía a comer. Era muy raro tu hermano. Yo lo he visto pasarse días tumbado en ese sofá, en la misma posición, hecho un ovillo, mirando contra el respaldo.
-¿Y usted qué hacía?
-Nada. Estaba. Me sentaba y agarraba algún libro o revista y me ponía a leer. Por allá -señaló un rincón atrás del armario donde estaban los accesorios de ortopedia- hay una pila con no sé qué cantidad de Selecciones. Está muy buena esa revista. Te da cultura general. Yo la conocí acá, un día tu hermano se encontró no sé cuantas, mas de doscientas seguro. Me debo haber leído más o menos la mitad.
-¿Y él?
-Y él que.
-¿No hacía nada? Se tenía que levantar a abrir la puerta, por lo menos.
-Tu hermano nunca tenía la puerta cerrada. No hay mucha gente que quisiera meterse acá, por otra parte. Algunos curiosos entraron par de veces, pero justo cuando Jorge estaba en la casa. Les pegó tanto que a nadie le volvieron a dar ganas. Y no, no hacía nada. Sólo estar tirado ahí. Yo venía a verlo. No a acompañarlo, sino a contemplarlo. Era algo impresionante, magnífico a su manera. No me sale explicarlo, pero se me hacía que estaba viendo algo, no sé... por ahí “trascendente” sea la palabra. Parecía un animal herido, un oso o algo así, escondido en el fondo de su cueva, soportando un dolor que no lo deja moverse. Esa enorme espalda subiendo y bajando, viste el ruido que hacía al respirar, como una especie de lija blanda...días así.

Monday, January 17, 2005


Al volver, se encontró con que la puerta de la casa estaba entreabierta. Entró. La voz le advirtió al mismo tiempo que él se daba cuenta: “Hay un hombre mirando los armadillos.”. El hombre levantó la vista del frasco y sonrió. Tenía alrededor de sesenta años y un aspecto descuidado, con los bordes del cuello de la camisa sucios y unos pantalones tres números más grandes.
-Disculpe, vi la puerta entreabierta y creí que había regresado el anterior ocupante de la casa.
Le tendió la mano.
-Soy Gómez, un amigo de Jorge, el hombre que vivía acá. O vive, no sé, porque éstas siguen siendo sus cosas.
-Vivía. Murió hace tres meses. Ahora estoy yo.
-¿Qué le pasó?
-Tuvimos un accidente de auto. Volcamos y yo quedé atrapado dentro del coche. Él subió a la ruta a pedir ayuda y lo atropelló un camión. Yo soy Gabriel, soy el hermano de Jorge.
- Ah, le veía un aire en el rostro... Yo tenía algo para decirle a Jorge, pero creo que el mensaje es para usted. Me asusté mucho cuando vi este frasco con armadillos. Son crustáceos, como el cangrejo.
-Como el cangrejo y la centolla. Armadillium Vulgare.
- Son siniestros. Yo crío gorgojos. En algo parecido a este frasco. Les pongo pan de salvado y unas gotas de agua y ellos hacen su vida entera ahí. A usted le convendría criar gorgojos. Hay que comérselos vivos, cuatro a la mañana y cuatro a la noche. Son buenos para usted. Usted tiene el cangrejo dentro y los gorgojos ayudan a tenerlo a raya..
-¿Qué cangrejo adentro?
-El cangrejo malo. Cáncer. Usted vive sólo, ¿no?
-Sí.
-Entonces es usted. Usted tiene cáncer. Vine a esta casa a avisarle al que vivía acá que tenía cáncer. Por eso me asusté cuando vi ese frasco con armadillos. La enfermedad estaba ya en la casa. Pensé que se trataba de Jorge.
Cetarti se quedó en silencio. Gomez volvió a señalar el frasco de armadillos con la cabeza.
-Le debería interesar la crianza de gorgojos. Alcanza con unas pocas gotas de agua y pan de centeno. Son buenos para el cáncer. A mi me gusta levantarme a la mañana y mirar mis gorgojos. No descansan nunca, todo el tiempo comiendo pan negro. Son más entretenidos, estos armadillos lo único que buscan es un escondite. Los gorgojos son más parecidos a las vacas, se dejan ver. Y combaten el cáncer. Cuatro a la mañana y cuatro a la noche. Le aconsejo que se deshaga de estos...asquerosos crustáceos. Y se consiga unos gorgojos. Yo tengo, le puedo traer.
Cetarti se estremeció.
-Veo que comienza a entender lo que le estoy diciendo.-dijo el viejo.- No tiene sentido este frasco con armadillos. No debe acompañar a la enfermedad. Debe combatirla.
Se hizo un corto silencio.
-El cangrejo es un pariente de sus crustáceos. ¿Qué sentido tiene alimentar a los parientes de su enfermedad?¿Qué resultado espera conseguir con eso?¿Alguna clase de indulgencia?. Olvídelo. El cangrejo no es indulgente.
-No los alimento.- dijo Cetarti avergonzado- Los estudio.
-Yo vivo en la casa de piedras lajas al lado del almacén. Hablo en serio con lo de la enfermedad. Pase a verme y le doy unos gorgojos. De vuelta, mil disculpas por entrar. Digo en mi favor que la puerta estaba entreabierta. Ponga cuidado con eso, también.
El hombre se despidió con una sonrisa triste y salió silenciosamente por la puerta. Centarti lo siguió y cerró con llave. Agarró el frasco y lo alzó frente a sus ojos. Los armadillos estaban enroscados sobre sí mismos.
-Tengo cáncer –dijo la voz

Los siguientes días fueron ocupados en una investigación continua en busca de la carne venenosa. Dos o tres veces al día, estirado sobre el piso, recorría durante horas su cuerpo con los dedos, a la pesca de cualquier bulto o sensación anormal. Con la ayuda monótona de la voz, se sumergía en largos viajes a través de los órganos, patrullando. No logró ubicar el lugar donde se enraizaba el cangrejo. Pero sentía una presencia extraña dentro suyo. En el transcurso de las exploraciones, la voz lo había definido como “un interés contrapuesto”. No lo asustaba la idea del cáncer, sentía curiosidad por esa contravida que había fijado residencia en su cuerpo. La voz también había dicho “un calamar”. Ésa era una pista, probablemente, sobre su forma. Se imaginaba una mancha rosada, ocho brazos y dos tentáculos metidos en su carne, con un colgajo muscular en el centro, adornado con dos ojos que no eran fosforescentes, sino de un negro profundo y glacial. Después y sin mayores descubrimientos, abandonó la búsqueda y decidió esperar a que la entidad se manifestase.

Sunday, January 16, 2005


Cetarti se entretenía escuchando a la voz, como si fuera un vecino espiando lo que dicen del otro lado de un muro: “ahora entra aire, ahora sale, ahora trago saliva, aire entra, sale, entra, sale, ahora laten fibras musculares en el hombro izquierdo...” como cuando corría, se concentró en el relato de sucesos rítmicos y permanentes, dejándose llevar como una impureza dentro del torrente de su propia sangre, moviéndose al ritmo de la respiración y el pulso de sus órganos internos. Era un viaje tranquilo, derivando al azar por el circuito sanguíneo, chocando con obstrucciones grasosas y placas de naturaleza desconocida. Se imaginaba encerrado en una minúscula cápsula sin ventanas, sintiendo a oscuras el movimiento. Después de un tiempo de sedante flujo, sintió que el medio exterior cambiaba. Ya no era cálido y fluyente, sino que flotaba en un ambiente líquido estático bajo toneladas de presión y extremadamente frío. La voz había cambiado de tema: “Los monstruos longevos de carne venenosa se mueven lentamente en el abismo helado. No saben nada de nosotros. En algún lugar echa raíces un calamar, una carne venenosa. Cada tentáculo tiene hasta 28 dientes que se clavan en la víctima. No sabe nada de nosotros. Millones de años sin saber nada de nosotros. El calamar es un ser de otro planeta y está alimentándose de tu carne.” Abrió los ojos, asustado y la voz: “ahora escucho el rasguido de las patas de una cucaracha contra papeles y cajas de cartón. Sobre el cartón avanza rápidamente, sobre el papel resbala”. Olvidó el susto y se dispuso a primero ubicar con la vista y después seguir el camino del insecto. La voz preguntó qué clase de insecto era la cucaracha. Cetarti se levantó en busca de los diccionarios y buscó: “CUCARACHA.f. Cochinilla, pequeño crustáceo que vive en lugares oscuros y húmedos.//Zool. Insecto ortóptero, de la familia de los blátidos, nocturno y corredor, que se esconde en sitios húmedos y oscuros, devora toda clase de comestibles y los inficiona con su mal olor”. “Ortóptero”, repitió la voz, “la cucaracha es un ortóptero”.

Carpeta 21, páginas 44/45, papel cuadriculado tamaño carta, mecanografiado

3 de abril: encontraron en el mar de ross (cerca de la antártida) una especie de calamar más grande que el architeuthis dux. Su nombre es mesonychoteuthis hamiltoni, y este es el primer ejemplar entero que se captura. La evidencia anterior eran trozos de tejido encontrados en los estómagos de los cachalotes o ballenas de esperma.
Fue atrapado por un pesquero mientras cazaba merluza negra, un pez que puede crecer hasta los dos metros. Lo encontraron aplastado contra el fondo de la red, muerto. El dato inquietante es que estaba casi en la superficie, cuando se estimaba que esta especie vivía alrededor de un kilómetro de profundidad.
Es un animal muy agresivo y se mueve muy rápido.
Hace resplandecer sus ojos en la oscuridad para alumbrar a sus presas. Caza usando sus dos brazos y ocho tentáculos, todos ellos armados con ventosas y hasta veinticinco dientes como ganchos, profundamente encastrados en el músculo y capaces de rotar 360 grados. Si bien el cuerpo del mesonychoteuthis es más grande que el del calamar gigante, sus brazos y tentáculos son más cortos. De todas maneras, las comparaciones son difíciles por tratarse de dos especies muy raras viviendo en un medio ambiente hostil al hombre.
No se sabe el tamaño que puedan llegar a tener los grandes ejemplares de esta especie.

Hoy estuvimos viendo un documental sobre inteligencia en cefalópodos: un pulpo puede aprender a recorrer un laberinto de una manera alarmantemente rápida. Las jibias se comunican intercambiando patrones muy complejos de cambio de color. El axón más largo del reino animal lo tiene el calamar gigante: más de un metro. Al único que le interesaba el documental era a mí, pero nadie se levantaba a cambiar de canal. Menos mal que todos estaban peor que yo.


617º Squadron, “Dam Busters”, alemania 1943: “Casi toda la artillería antiaérea había cesado y y los demás bajaron de los montes para ver más de cerca lo que había ocurrido. No cabía duda, la represa de Moehne había sido reventada y los artilleros que estaban encima del dique, con la excepción de uno, habían corrido a tierra firme para salvar sus vidas. El artillero que quedaba era muy valiente, pero uno de mis compañeros lo hizo callar con una ráfaga trazadora bien dirigida. Se hizo el silencio; lo único que se oía era el rugido del agua que se precipitaba por la brecha de 45 metros, siseando y largando espuma. Entonces comenzamos a gritar y dar voces como unos desquiciados por la radio; era un espectáculo tremendo, un espectáculo que ningún otro hombre volverá a ver. Entonces miré de nuevo hacia la presa y el agua mientras a mi alrededor mis compañeros hacían lo mismo. Era asombroso. Todo el valle se estaba llenando de niebla a causa del valor producido por el agua y vimos coches corriendo a toda velocidad delante de la enorme ola que los perseguía con una rapidez mucho mayor de la que ellos podían alcanzar. Ví las luces de sus faros, cómo el agua los alcanzaba y cómo el color de las luces cambiaba bajo el agua de azul claro a verde, de verde a violeta oscuro, hasta que no quedaba nada más que el agua que se precipitaba en grandes olas. La inundación proseguía y a su paso se llevaba viaductos, vías férreas, puentes y todo lo que encontraba. Cinco kilómetros más allá de la presa, los restos del avión de Hoppy seguían ardiendo débilmente como un resplandor rojizo.” (Guy Gibson, jefe del ataque)
desayuno: compota y 2 galletitas de salvado
almuerzo: carne con arroz y juguito
merienda: mate cocido, bizcochuelo secado al horno
cena: sopa paraguaya.
Con el almuerzo y la cena nos dijeron que nos daban coca cola pero era una de esas otras gaseosas de gusto horrible. Tomé tres vasos en total.


Hostil al hombre. Hostila al hombreHOSTIL AL HOMBRE.

El señor te hará sufrir con llagas, como a los egipcios, y con tumores, sarna y tiña y no podrás curarte de esas enfermedades. También te hará padecer ceguera, locura y confusión, y andarás a tientas como el ciego en la oscuridad (Deuteronomio 28, 27)

Wednesday, January 12, 2005


Correr, correr, correr. Primero parece que el cuerpo no aguanta más, que pide que la tortura termine, duele entero y es una lucha lograr que los músculos traccionen, que la respiración sea sistemática. La voluntad interviene en llevar el cuerpo hasta ese límite y atravesarlo. Después, el blanco. Todo se calma, los pies tocan el suelo cada tanto. No hay voluntad, no hay cuerpo, no hay respiración, no hay carpetas, no hay enormes animales ocultos, no hay muertos, no hay memoria, no hay nada más que el paisaje moviéndose, hasta que tampoco hay paisaje, hasta que se despierta tendido en el pasto y emprende el regreso.



Carpeta 12, página 22, papel pulpa color gris sin renglones

Mientras volábamos muy por encima de las nubes con proa a nuestro objetivo, encontré la visión del exterior de mi ventanilla tan dramática, que durante algunos momentos olvidé que íbamos hacia Ploesti. Había una belleza trágica en aquellos quinientos bombarderos que avanzaban formados metódicamente hacia la destrucción, dejando tras de sí una alfombra de estelas de carburante condensado.
Artillero de cola de un B-24. En la incursión a Ploesti cayeron 162 aviones. Cada avión tenía diez tripulantes y pesaba 25000 kg.

Hay que admirar la osadía y hasta la temeridad del leproso de marcos 1; 40-45. la narración nos dice que se acercó a jesús, se hincó de rodillas ante él y le dijo: “si quieres, puedes limpiarme”. Con cualquier otro rabino su suerte hubiera sido muy otra. Si el rabino hubiera tocado al leproso, no hubiera podido entrar nunca más a una sinagoga ya que habría sido contaminado por el pecado y la impureza del que había contraido la enfermedad.


Hoy, sentado al lado del teléfono. Desayuno: compota de ciruela con galletitas Express. Almuerzo ñoquis de sémola con aceite y queso rallado. Pan negro. Merienda: mate cocido con galletitas express.
Pedir perdón.



Anoche soñé con papá. Era mi cumpleaños, me trajo una bicicleta y una torta y me cantaba el feliz cumpleaños, apagaba las luces para que yo soplara las velitas, pero eran muchas y yo soplaba y soplaba y no podía apagarlas. Me había traído de regalo una bicicleta. Después, de repente estábamos en la pista de Sausalito y me llevaba a volar. como cuando éramos chicos. Yo seguía siendo chico y el Skymaster era el mismo, pero el avión estaba viejo, abollado, las insignias y la boca de tiburón todas despintadas. Mientras volábamos, me preguntaba cosas que yo no entendía y no podía contestar, hasta que en un momento abrió la puerta del avión y me empujó. Yo caía, caía, jugaba en el aire, daba vueltas, no terminaba de llegar al suelo. Veía Sausalito desde arriba, las calles y las casas, y trataba de ubicar la nuestra, pero no me orientaba. Podía ver a la gente, caminando y andando en bicicleta, desde la altura parecía que se movían muy lento. Yo rogaba que no levantaran la vista, no quería que me vieran, porque me daba vergüenza que se enteraran que papá me había tirado del avión. No me acuerdo más, pero el sueño seguía.

Cena: pollo hervido con verduras. No como más pollo. Las verduras estaban sucias. Las comí.

antes de ayer me tocaron el timbre para traerme un envío del coronel chow (artillería verbal, guerra sicológica y monkey helper) con “los mercenarios” y “ los pretorianos” de jean larteguy, que no los podía conseguir acá (primero pensé que en una ciudad fascista como córdoba los iba a conseguir al toque pero claro, ¡los fachos los tienen y no los van a andar vendiendo en las compraventas!). voy por la página 79 de “los mercenarios” y si bien engancha y es un relato de guerra muy bien contado, todavía no entiendo por qué eran libros de texto para los represores argentinos. pero claro, recién empiezo. hay cosas que están muy bien:
“a veces resulta desagradable estar encerrado en un agujero con los recuerdos, como un prisionero entre ratas. tienen los ojos rojos, despiden mal olor y vienen a roernos... mis ratas son rubias, tienen los ojos brillantes y las rodillas desolladas...
(...)
...nuestras desgracias nos causan un cierto placer. no echamos a las ratas que se acercan a roernos: acariciamos sus cabezas. buenas noches capitán, me voy a acariciar mis ratas.”

mi viejo tenía libros de larteguy, pero supongo que no para quedarse con líneas como ésta. o sí. en una de ésas me sorprendería, quién te dice.

y ayer a la tarde estuve tomando cerveza en la disquería de fabián, me divertí mucho viéndolo echar clientes (“no no no, bersuit no tengo, no vendo la bersuit porque es una banda DE MIERDA, horrible, para gente ignorante...”; “¿este disco? para vos sesenta mangos, en la calle san martín lo conseguís en cinco, andá ahí a ver”) y me enteré de chusmerío pelotudo de la guerrita entre ginzburg y el perro en la organización de los cosquín rock de cada uno. el perro está mucho más buena gente desde que se infartó y yo estoy acreditado a “su” cosquín así que tengo mis preferencias claras en cuanto a quién quiero que le vaya bien. más allá de mis buenos deseos, que saben ser el beso de la muerte para los beneficiados, la lógica indica que el de guinzburg va a ser una bosta. en los anuncios ponen bersuit , calamaro , tres o cuatro bandas medio de segunda línea y después una interminable retahíla de nombres tipo “humberto y los inhaladores de pegamento” “sargento garcía y los secuestro express” y no sé, “el tipo que una vez tocó la viola en lugar de soulé en vox dei”. encima, el logo es una especie de guitarra ¡criolla! estilizada, horrible y muy parecido al de “la casa del trovador”, un programa de tele que hay acá que algún día tengo que hablar sobre eso porque es re siniestro.
una tarde muy bien perdida, hablando al cuete con la vitalidad de cuzcos santiagueños a la siesta. cuando me estaba yendo, fabián tuvo un rapto de generosidad y me regaló “the need of love”, discazo de earth, wind & fire, que es lo que estoy escuchando desde anoche y me da ganas de caminar como hoggy bear en “los aventureros” y sentir que soy negro, negro, negro.

miss lonelyhearts se fue a casa en taxi. vivía solo en una habitación tan sombría como un viejo garbado al acero. había una cama, una mesa y dos sillas. las paredes estaban desnudas y sólo un cristo de marfil colgaba de la pared opuesta a la cama. había arrancado la figura de la cruz, sujetándola a la pared con grandes clavos. pero no había conseguido el efecto deseado. en lugar de una figura torturada, el cristo resultaba tranquilo y decorativo.
(...)
siendo un chiquillo descubrió en la iglesia de su padre que algo se removía en su interior cada vez que gritaba el nombre de cristo, algo que estaba oculto y era enormemente poderoso. se había entretenido con ello, pero nunca había dejado que adquiriese vida propia.
ahora sabía lo que era aquello: histeria, una serpiente que en cada uno de sus escamas lleva un pequeño espejo y en donde el mundo muerto parece revivir. y que muerto está el mundo...un mundo de reflejos. se preguntó si la histeria no sería un precio demasiado elevado.
para él, cristo era el más natural de los estímulos. con los ojos fijos en la imagen que colgaba de la pared comenzó a recitar:
-cristo, cristo, jesucristo, cristo, cristo, jesucristo.
pero cuando la serpiente empezó a desenroscarse en su cerebro, se asustó y cerró los ojos.

(nathanael west, “miss lonelyhearts”)

Saturday, January 08, 2005


buscando información sobre el síndrome borderline me encuentro con esto, encantador:
“los borderline generalmente se odian a sí mismos. intento hacerles entender que ellos tienen un alma buena que está estancada en una computadora biológica estropeada”.

está haciendo un calor del orto, estos días


descubrí algo que está tan bueno que en seguida capaz se me corta: quemar el cartucho de las catorce o´clock y salir a correr con hermética camiseta de river (fabricada probablemente con kevlar) y meterse por los alrededores del estadio chateau carreras. demorarme en la playa de estacionamiento de colectivos, bombardeada como una pista de aterrizaje irakí. Ayer a la siesta, aparte mío, los únicos movimientos que se registraban en la zona eran los de los pastos con el apenas vientito y las pequeñas lagartijas moviéndose de una mata a otra. bajo el sol abrasador y el silencio, lo único que faltaba era traven tocándome el hombro: “un mate, maestro”.
ahora que cayó la noche regué el pastito y abrí la ventana. escucho “stairway to heaven” en terrrrrrible versión de frank zappa (“the best band you never heard in your life”) y doy vueltas y vueltas para no ponerme a escribir. en la habitación de al lado me acecha un peligro terrible: un televisor con (sin contar los religiosos) 67 canales de cable, como en el tema de bruce spreengsteen. pero claro, que no haya nada para ver no significa que yo no esté allí para mirarlo con mi mejor cara de paspado.
los desafíos de esta semana son no empezar a perder tiempo con la tele y mantener la máxima distancia posible entre mi pepinillo y mi mano derecha (no hacer trampa con la izquierda)..

“un estudioso de la dinámica creerá, por tradición, que escribir las ecuaciones de un sistema equivale a entenderlo” (james gleick)

por lo visto, no hay nada que sustituya el hecho de presenciar personalmente una detonación nuclear. carson mark, un físico canadiense, no había visto una hasta la operación sandstone en eniwetok, en el pacífico en 1948. fue algo abrumador: “uno mira ese monstruoso globo de fuego que empieza a expandirse. no se puede evitar la pregunta: ¿se detendrá?”
mark se había quedado en los álamos después de la guerra, y está todavía allí. vio entre quince o veinte explosiones hasta que se llevaron a cabo las últimas, en la isla navidad en 1962. durante esa serie se encontró un día en la playa con un físico que era un consultor activo e influyente del departamento de defensa. según mark, este tipo era un conocido entusiasta de las bombas nucleares. pensaba que eran las armas decisivas de la lucha moderna e impulsaba la construcción de muchas de ellas. pero en cinco años trabajando para la defensa nunca había visto explotar ninguna. esta era su primera prueba.
era un proyectil chico, de alrededor de 10 kilotones. el lugar de prueba estaba bien alejado. no había ningún peligro: sabían dónde mirar, cuándo explotaría. lo que iban a ver. mark charló con el físico mientras esperaban la cuenta regresiva. y allí fue. el físico miró una vez y gritó: “¡dios mío!” y corrió de vuelta a la playa. cuando no pudo correr más, se agachó atrás de un arbusto y se cubrió la cabeza con los brazos. había visto.

esto lo saqué del mismo lado que lo del collar de trinitita. y no sé por qué me hace acordar de una cosa que me pasó junto a eduardo l. un mediodía de noviembre creo que de 2001. yo atravesaba una depresión que podía competir en un campeonato interprovincial. después de una mañana especialmente emputeciente, lo invité a eduardo a almorzar a casa. nos fumamos un par de caños y preparé costeletas con abundante puré y una ensalada de tomate y ajo. acompañamos eso con dos cervezas. promediando la comida, los dos estábamos con la cabeza en funcionamiento minimalista y apenas hablábamos, nuestras miradas fijas en la comida o en el televisor (veíamos un programa tipo jorge rial o algo por el estilo). las cortinas estaban corridas porque hacía mucho calor. de a poco nos dimos cuenta de que estaba pasando algo raro: primero formas oscuras que se movían más allá de las cortinas. después los ladridos desesperados de los perros y por último el ruido, como una especie de trueno lento y de baja intensidad. salimos afuera y no podíamos creer lo que estábamos viendo: se estaban quemando los pastizales de frente a mi entonces hogar (unas treinta o cuarenta hectáreas, ahora hicieron un barrio). las llamas alcanzaban los veinte metros de alto. nosotros estábamos a unos seis metros del fuego. sabíamos que no iba a durar mucho y que no iba a avanzar más allá de la calle, así que nos quedamos ahí, mirando arder los pastos no sé, durante unos diez minutos. cuando se acabaron los pastos, el fuego se apagó bastante educadamente. y eduardo y yo seguíamos ahí, quietos, las caras enrojecidas por la temperatura. yo me acuerdo que no quería moverme porque me molestaba (estas eran las palabras) “que las cosas siguieran ocurriendo”.
tendría que escribir sobre esto, por ejemplo. o cuando fuimos con otros dos desastres a punta de vacas (en la concha del mono, cerca del aconcagua) a escuchar a silo (“no está mal para un martes a la mañana”, me decía omar sentado en la ladera de la montaña, con un blenders de litro encanutado en un bolsito celeste, mientras el profeta recitaba boludeces de almanaque. Yo había pisado mis lentes dos meses atrás y me obstinaba en no hacérmelos de nuevo, por lo que andaba prácticamente ciego. Una época rarísima). relajarme un poco con la novela y escribir algo de esto. no sé.

y no sé si pienso o me acuerdo: si dios hubiera querido que fuésemos tolerantes, nos habría dado “las diez sugerencias”.

Tuesday, January 04, 2005


una muy buena de david cooper:

“un monje tibetano entregado a un largo, solitario, meditativo retiro, comenzó a tener alucinaciones de una araña. cada día la araña aparecía más grande, hasta que por último su tamaño fue como el del hombre y su apariencia amenazadora. en este punto el monje pidió consejo a su gurú y recibió esta respuesta: la próxima vez que se aparezca la araña, dibuja una cruz en su vientre y luego, tras reflexionar, agarra un cuchillo y clávalo en el centro de esa cruz. al día siguiente el monje vio la araña, dibujó la cruz y luego meditó. en el preciso instante en que se disponía a clavar el cuchillo miró hacia abajo, y con asombro vio la marca con tiza sobre su propio ombligo. es evidente que distinguir entre adversario interno y externo es, literalmente una cuestión de vida o muerte”.

louis wain, o "adivinen quien está enloqueciendo"


entretenimiento: ordene estas pinturas de louis wain (1860-1939) de tal manera que la progresión sea indicadora de la evolución de la esquizofrenia de su autor. recuerde que si usted no puede hacerlo es porque también le faltan caramelos en el tarro.

el estado de las cosas



detalle no sé si interesante: no tuve oportunidad de hacer el pasaje formal del año viejo al nuevo. mientras en la mesa familiar chocaban las copas de champagne y ananá fizz, yo me retorcía de dolor. a las dos de la mañana estaba en el hospital de berazategui, resoplando como una elefanta en parto. por la zona e intensidad del dolor temí un cólico renal pero no: sólo un tremendo tirón por el exceso de celo en mis ejercicios abdominales. la vida sana está matándome, si me permiten el chiste fácil. así que el 2005 es el primero en muchos años que empieza sin ceremonias ni reflexiones sombrías de mi parte. di el salto de repente y me encuentro mas o menos así:

a) bueno. estoy mudado. hoy terminé de limpiar y “decorar” mi transitorio hábitat. a la sempiterna alcancía de darth vader que habla le agregué dos afiches de cine, obsequio de mi amigo leandro: el de “naked lunch” en castellano, y en el mismo idioma “los crímenes del clan manson”. en este barrio no hay vecinos acelerando autos fusilados o ciclomotores con escape abierto y para qué negarlo, el entorno en general es bastante menos deprimente. las calles, por ejemplo: me gustan los nombres, en su mayoría de científicos o matemáticos: mariotte, tycho brahe, lagrange, laplace, d´alembert, boyle, avogadro. el colectivo me deja en la esquina de gauss y joule. por primera vez desde octubre del 2003, duermo en una cama, con sábanas y otros detalles de normalidad.

b) tengo teléfono. me agencié un jurásico modelo de celular y lo puse en servicio. su movilidad (propiedad fundamental del celular) está reducida al radio de alcance del cable del cargador de batería. mejor así.

c) me desorienta este estado de no desesperación que tengo.

esto de arriba lo escribí anoche. ahora escucho radio mitre y cacho fontana dice hablando de néstor ibarra: “si él estuvo en otro aire, ahora está en el aire definitivo”.

ya sé que es una grasada tipo revista “muy interesante” citar a stephen hawking, pero me llevé al baño “agujeros negros y pequeños universos”:
[para el caso de un agujero negro] “son igualmente probables todas las combinaciones o configuraciones de partículas que tengan energía, momento angular y carga eléctrica iguales. desde luego es posible que el agujero negro pudiera emitir un televisor o las obras completas de proust en diez volúmenes encuadernados en cuero, pero es ínfimo el número de configuraciones de partículas que corresponden a esas probabilidades. el número mayor de configuraciones corresponde, con mucho, a una emisión con su espectro que es casi térmico.
la emisión desde los agujeros negros posee un grado adicional de indeterminación o imposibilidad de predicción por encima del tradicionalmente asociado a la mecánica cuántica. en la mecánica clásica, cabe predecir los resultados de una medición de la posición y de la velocidad de una partícula. en la mecánica cuántica el principio de incertidumbre señala que sólo es posible predecir una de estas medidas, pero no de ambas. alternativamente, será capaz de predecir el resultado de medir una combinación de la posición y la velocidad. así, la capacidad del observador para hacer predicciones definidas se halla, efectivamente, reducida a la mitad. la situación es peor aún en el caso de los agujeros negros. como las partículas emitidas por un agujero negro proceden de una región de la que el observador tiene un conocimiento muy limitado, no puede predecir definidamente la posición y la velocidad de una partícula y cualquier combinación de los dos; todo lo que se puede predecir es que serán emitidas ciertas partículas. parece que einstein erró por partida doble cuando dijo que dios no juega a los dados. la consideración de la emisión de partículas de los agujeros negros denotaría que dios no sólo juega a los dados, sino que los lanza a veces donde no pueden ser vistos."

Wednesday, December 29, 2004


pienso ahora en las otras muertes que imaginábamos, las muertes absurdas de los contusos, los mutilados y los tullidos. pienso en los accidentes de los sicópatas: colisiones improbables llevadas a cabo con rencor y disgusto, insidiosos choques múltiples entre oficinistas exhaustos en autos robados al atardecer. pienso en accidentes absurdos, amas de casa neuróticas que vuelven de la clínica de enfermedades venéreas y se estrellan contra coches estacionados en las calles suburbanas. pienso en los accidentes de esquizofrénicos excitados que embisten de frente el camión de un lavadero, descompuesto en una calle de una sola dirección; en maníaco depresivos aplastados mientras dan inútiles medias vueltas en los accesos a una carretera; en paranoicos infortunados lanzados a toda velocidad contra una pared de ladrillo en el extremo de un conocido callejón sin salida; en institutrices sádicas decapitadas dentro de autos volcados en encrucijadas difíciles, en jefas de supermercado lesbianas que arden en la carrocería destrozada de pequeños vehículos, bajo la mirada estoica de bomberos maduros; en niños autistas chocados por detrás, aplastados, los ojos dulcificados por la muerte; en autobuses repletos de débiles mentales que se ahogan estoicamente en un canal de desechos paralelo a la ruta.

(j.g. ballard, "crash")

Saturday, December 25, 2004


el año que viene se viene con todo. así lo esperamos.

me estoy mudando. en unos días vuelvo y este blog retoma su tradicional aceleración de 9, 81m/s2.

Wednesday, December 22, 2004

esto es como medio...poco navideño

-¿es usted un muchacho desgraciado o felíz?
-feliz.
-¿no siente remordimiento de conciencia por los hechos que ha cometido?
-no entiendo lo que ustedes me preguntan.
-¿no sabe usted lo que es el remordimiento?
-no señor.
-¿piensa usted que tiene derecho a matar niños?
-no soy el único, otros también lo hacen.
-¿por qué mataba usted a los niños?
-porque me gusta.
-¿por qué provocaba incendios?
-porque me gustaba.
-¿por qué buscaba terrenos baldíos o casas deshabitadas para cometer sus atentados?
-porque así nadie me veía.
-¿por qué huía usted luego de matar a los niños y producir incendios?
-porque no quería que me agarrara la policía.
-¿con qué objeto iba usted a la casa del niño g. la misma noche del día que lo mató?
-porque sentía deseos de ver al muerto.
-¿con qué objeto le tocó la cabeza al muerto?
-para ver si tenía el clavo.
-¿piensa que será castigado por su delito?
-he oído decir que me condenarán a veinte años de cárcel, y que si no fuera menor me pegarían un tiro.
-¿se anima a matar a algunos niños idiotas de este hospicio?
-sí, señores.
-¿en qué paraje los mataría?
-en la quinta del establecimiento, porque así no me verían.
-¿cómo haría para matarlos?
-les pegaría con un palo en la cabeza y lo dejaría al lado del niño para hacer creer que el palo le había caído por casualidad en la cabeza.
-¿adónde le gustaría más a usted vivir?¿en este asilo o en la carcel?
-en la cárcel.
-¿por qué?
-porque acá están todos locos y yo no soy loco.

(del diálogo mantenido entre cayetano santos godino, “el petiso orejudo” y los doctores cabred y estévez. esto lo saqué de un guión del primer programa de “vidas ejemplares” hace como cuarenta mil años, y estaba fotocopiado de una revista “todo es historia” que tengo por ahí. en aquel entonces fue llevado al éter con la ayuda de los amigos alejandro j. y gustavo e. luego de penosas sesiones de grabación en un aula vacía de la utn).

Tuesday, December 21, 2004

la propiedad es un robo

conversación mantenida a la sombra de un paraíso de villa libertador con jorge(9 años) y mario(7):
bc(observando actitud conspirativa): -que moco se están por echar, guanacos, ojo, eh...
mario:-estamos viendo cómo le vamos a chorear la bici de aquel chico.
bc:- ¿pero cómo que la van a robar? no se hace eso, che, está mal
jorge: ahora es de él la bici, él me la choreó a mí, y ahora es de él. pero antes era mía.

Monday, December 20, 2004

doble cita

encontré esto en "recuerdo de la muerte", de bonasso. (ya sé que es funcionario de kirchner, pero es un li-bra-zo, ya voy a poner un par de cosas). cita a hegel y a macedonio fernandez, que dijeron lo mismo:

"la realidad trabaja en abierta oscuridad".

nikolai blagin, otro boludo del aire

(esto lo saqué de un libro sobre los comienzos de la fuerza aérea soviética)

en mayo de 1935, el avión más grande que surcaba los cielos era el máxim gorki de andrei tupolev, el colosal avión de ocho motores fabricado en 1934 y utilizado expresamente con la intención de llevar propaganda comunista a lo largo y ancho de la unión soviética. después de once meses de exhibiciones de vuelo sobre ciudades rusas, el maxim gorki se embarcó en un cometido especial en el campo de aviación de tushino, en las afueras de moscú. la finalidad del vuelo era hacer un documental sobre el gorki para enseñarlo en las escuelas, aeroclubes y fábricas de la urss y el extranjero. para demostrar todos los pasajeros que podía llevar el avión, subieron a bordo 44 personas, la mayoría ingenieros y técnicos que habían sido recompensados con una excursión en el avión, acompañados por sus familias.
volando junto al gorki iba un avión de reconocimiento r-5 con el camarógrafo del documental a bordo, y junto a él (con el objeto de resaltar el tamaño del gigante) iba un diminuto caza i-5. el piloto del caza, nikolai blagin, era famoso por su talante fanfarrón.
los aviones no llevaban mucho tiempo en el aire cuando el piloto del gorki se dio cuenta de que blagin estaba maniobrando muy cerca del ala de babor y mandó un mensaje radial para que el caza “se colocase, por favor, en una posición más segura”. la respuesta de blagin llegó crepitando por los auriculares. “le demostraré lo buen piloto que soy”. dicho eso, comenzó a hacer un rizo alrededor del ala del gigantesco transporte. subió y dio la vuelta por detrás. y luego, para horror de los miles de espectadores que había en tierra, el motor de blagin se plantó. durante un angustioso momento, el avión quedó suspendido en el aire, antes de caer sobre el ala del gorki. el impacto hizo que uno de los ocho motores se desprendiera. el caza se mantuvo en esa posición durante unos segundos, luego se soltó y fue a parar contra el timón de dirección. con una sacudida, la gigantesca aeronave se dio vuelta y comenzó a desintegrarse en el aire. los pasajeros y la tripulación del gorki se desperdigaron en un brumoso cielo de primavera a una altura de setecientos metros. no hubo sobrevivientes.

Saturday, December 18, 2004